EDITORIAL

Inquietante visita

 

El constante estado de ebullición que presenta el Popocatépetl, desde hace varios meses, mantiene nerviosos y en alerta permanente a las autoridades federales y estatales, que si bien es cierto han tomado las medidas necesarias en caso de una erupción de proporciones inimaginables, no serán suficientes para salvaguardar las vidas de miles de habitantes que moran en las poblaciones aledañas al coloso, sobre todo si se toma en cuenta la furia impredecible de la naturaleza.

Alejandro Poiré, secretario de Gobernación federal, visitó ayer San Nicolás de los Ranchos, acompañado del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas; en su discurso, señaló que el coloso tiene un nivel de actividad significativa, por lo cual no debe descartarse la posibilidad de una contingencia y cambiar el semáforo a rojo, lo cual implicaría una evacuación coordinada por el Ejército.

Mucho se ha dicho que los albergues están listos, los simulacros de evacuación se han repetido, elementos del Ejército Mexicano preparados y los habitantes expectantes a un llamado de las autoridades para ponerse a salvo, pero, pese a todo, falta organización; existe insuficiencia de transporte y los caminos, aún deteriorados, no garantizan un fluido expedito.

Sin duda que la llegada del Secretario de Gobernación demuestra la preocupación del gobierno federal, más cuando públicamente da a conocer que “tenemos que estar listos para una eventual evacuación; quiere decir que la gente tiene que estar muy alerta de lo que le digan sus autoridades a nivel local”.

Para generar mayor confianza en los habitantes en caso de una evacuación, Poiré anunció que los bienes muebles e inmuebles están asegurados, y  recordó que todos los animales domésticos están perfectamente identificados, pues se les colocaron collares y aretes para reconocer a sus propietarios y evitar confusiones.

Además, independientemente del Ejército Mexicano, según informó, están en vigilancia permanente 300 policías estatales y el número ascenderá hasta los mil 300 elementos que estarán a las órdenes de los militares.

Los vulcanólogos admiten que la erupción de algún volcán, hasta el momento, no se puede predecir, pero el incremento de la actividad del Popo, que desde hace meses no cesa en lanzar gases, acompañadas de ceniza y material incandescente, ya generó una semilla que está germinando en duda y preocupación.

Por ello, hacemos una llamado a la población para que no bajen la guardia y permanezcan alertas; no deben acostumbrarse a la actividad del volcán. El gobierno está preocupado y más vale estar prevenidos.

No se trata de alarmar, pero sí de concientizar a los ciudadanos, más a los que viven en las faldas del Popocatépetl, que el peligro sigue latente, que el coloso sigue manteniendo una intensa actividad y que el nivel de alerta sigue en amarillo fase 3.



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