Editorial

Se calientan los ánimos

Empiezan a encenderse los focos rojos en el estado de Puebla a cuatro días de las elecciones donde los ciudadanos elegirán al nuevo Presidente de México, Senadores y diputados.

Pese a que las autoridades se han encargado de recalcar una y otra vez que en el estado no hay focos rojos y que la seguridad el 1 de julio está garantizada, ayer dos militantes de la organización Antorcha Campesina fueron detenidos luego de un altercado con integrantes del Partido Nueva Alianza (Panal) en la comunidad de Ocotlamanic, perteneciente al municipio de Coxcatlán.

Los actos violentos fueron en contra del candidato del Panal, por el distrito 16 de Ajalpan, Cirilo Salas Hernández. Todo empezó con reclamos; los antorchistas le pedían al también secretario general de la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no repartir propaganda y exigían su salida de la comunidad. Se hicieron de palabras y los ánimos se caldearon.

Hubo el coctel adecuado explosivo: hombres armados, jaloneos e, incluso, hasta balazos al aire, pero con la oportuna intervención de la Policía Municipal, se logró detener a los agresores.

Ayer por la tarde, en la misma cabecera municipal, priistas acusaron al PAN de utilizar a niños como carne de cañón para repartir propaganda negra; “sorprende la falta de escrúpulos y la poca calidad moral de los candidatos de Acción Nacional”, indicó, a través de un comunicado Alejandro Vázquez Nájera, coordinador de campaña del candidato a diputado federal Lisandro Campos.

Tienen razón intelectuales y políticos con experiencia al hacer un llamado a los actores políticos y a la ciudadanos, porque tienen el deber de frenar el clima de violencia física y verbal que pudiera perturbar el proceso electoral.

Ya en los finales de la campaña, los ánimos empiezan a desbordarse. Por ello, urge resistir la tentación de utilizar cualquier plataforma pública o argucia política para influir en la competencia electoral y dar ejemplo de civilidad y responsabilidad pública.

Compete a todos: autoridades, políticos, candidatos, partidos y ciudadanos, actuar con responsabilidad, evitar la violencia, los actos de ilegalidad electoral, pues hay que moderar los ánimos, respetar la normatividad y dejar que las instituciones electorales cumplan su función.

Las agresiones, escritas, verbales y físicas, entre candidatos a puestos de representación popular que se dan en las calles, en los actos públicos y en las redes sociales, puede polarizar aún más el proceso electoral, a punto de llegar a su término y generar riesgos innecesarios.

Incumbe a todos contribuir a que en el último día de campaña, los días previos a la elección, el día llamado D y los días posteriores, prevalezca la concordia y se respeten las actividades y decisiones de las instituciones electorales que tanto trabajo han costado construir y mantener para impulsar la democracia en México.



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