**Del 2010 al 2012, las autoridades norteamericanas han deportado a 21 mil paisanos
Hace 17 años, Nabor Sánchez y Gisela Flores decidieron casarse para formar una familia. Originarios de Ixcamilpa de Guerrero, Puebla, decidieron unirse sus vidas en Chicago; luego, en Los Ángeles, California, nacieron sus tres hijos, dos mujeres y un varón, quienes ahora tienen 10, 12 y 15 años y, aunque nacieron en los Estados Unidos, no son de aquí ni de allá.
Fueron deportados a finales del año pasado y como no podían dejar a sus hijos solos, la familia regresó a Puebla; lo único que les dejó su aventura a los Estados Unidos fue una camioneta americana de ocho cilindros, con lo cual es difícil que comiencen una nueva vida en México.
Esa es una de miles de historias de poblanos que han sido deportados o que han tenido que regresar de los Estados Unidos ante la falta de empleo o de oportunidades para seguir con vida.
Del año 2010 al 2012, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Migración (INM), las autoridades norteamericanas han deportado, en promedio, a 21 mil poblanos, de los cuales una mayoría han regresado a sus lugares de origen; otros, por la vergüenza de ser deportados, prefieren quedarse en la capital poblana y, algunos más, permanecen un tiempo en los estados del norte con la esperanza de volver a intentar cruzar la frontera.
Miguel Hakim Simón, director de Asuntos Internacionales y de apoyo a Migrantes Poblanos, señaló que el número de deportaciones las maneja el INM, que da aviso a las autoridades locales sólo en casos extraordinarios, como de menores de edad o de alguna muerte.
En este proceso de repatriación, este año, el promedio mensual es de mil 500 personas; ante esta grave situación, las familias viven verdaderos dramas, ya que, como el caso de la familia de Nabor Sánchez, tienen hijos que no pueden dejar solos ni pueden quedarse con vecinos o parientes.
Programa piloto
Por tal motivo, está por iniciar un programa piloto, el cual ofrecerá 300 boletos de regreso a casa; es decir, dará a los paisanos un boleto de autobús para que viajen de la frontera hasta Puebla y, en caso de enfermos o en situación de riesgo, se les enviará de regreso en avión.
La oficina de Asuntos Internacionales señala que no solo se encarga de apoyar la repatriación de cadáveres (270 en el 2011), sino también para las personas vivas que por alguna razón fueron detenidas y puestas en la frontera.
Los deportados no sólo se enfrentan al problema de cómo regresar a casa, sino que, a falta de ahorros, no tiene manera de comenzar de cero en su lugar de origen. Por eso, la familia Sánchez Flores se acercó a la oficina de Apoyo al Migrante para recibir orientación de cómo volver a empezar en su propia tierra, aunque tienen la esperanza de que sus hijos, nacidos en Estados Unidos, puedan regresar como ciudadanos americanos, pues el inglés es su idioma de origen y en Puebla se sienten extraños y ni siquiera acuden a la escuela.
Los adolescentes sueñan con que su papá, Nabor, pueda vender la “paisana”, su camioneta, para que puedan rentar aunque sea una vivienda modesta.
El popular diario imparcial de Puebla
