**En el más completo olvido se encuentran los bustos de personajes distinguidos del estado de Puebla en la prolongación de 43 Poniente
Karen MEZA
Semidestruidos y en el más completo abandono se encuentran los monumentos de personajes históricos del estado de Puebla, ubicados sobre el camellón de la prolongación 43 Poniente.
En ese lugar, hay por los menos cinco monumentos que ya no tienen busto, ni placa descriptiva, otros están rallados, rotos o sirven como basurero.
La falta de conciencia de la ciudadanía y el vandalismo atentan contra el patrimonio cultural de la capital poblana, ante la indiferencia y desatención de las autoridades municipales de la capital poblana.
Durante un recorrido efectuado por El Popular, diario imparcial de Puebla sobre el boulevard 5 de Mayo en dirección a la 7 Sur, se observó que bustos como el de Delfino C. Moreno, escritor y poeta, originario de Huejotzingo, se encuentra rayado con aerosol en color amarillo y sin las letras E y F de su nombre.
Sin escultura, sólo con un par de piedras, se encuentra el monumento a José Joaquín Izquierdo Raudón, eminente fisiólogo, historiador y cirujano poblano, quien realizó grandes aportaciones al Hospital de San Pedro, primera sede de la Escuela de Medicina en Puebla, el pedestal de dicho personaje se encuentra cuarteado y tiene incompleta la fecha de su muerte.
La talla de Gil Jiménez Aguilar, médico, catedrático y revolucionario, tiene la cara pintarrajeada con espray negro, además no tiene placa de descripción, su lugar lo ocupan vasos desechables y en la base un montón de basura. La letra M de su nombre y el antepenúltimo número de su fallecimiento fueron robados.
En el caso del monumento en honor a Félix Beristegui, el pedestal está partido en dos y sobrepuesto, lo sostiene un montón de piedras, no cuenta con datos, está sin busto, también le hacen falta las letras S, T, E a la placa que lleva su nombre.
El busto de Lino Espinoza Bravo, quien en 1912 fuera Secretario General de Gobierno durante el mandato de Nicolás Meléndez, es de lo más intacto que hay en ese camellón.
Sin leyenda bibliográfica, pequeñas fracturas y sin escultura se encuentra el médico oriundo de Chignahuapan, Manuel Vergara Romero, las letras de su nombre y su fecha de nacimiento y muerte son las únicas que están intactas.


