La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha visitado el estado de Puebla en al menos una decena de ocasiones desde el inicio de su administración en octubre de 2024, una frecuencia que coloca a la entidad entre las más recurrentes en su agenda, aunque también marcada por expresiones de inconformidad social. La más reciente gira se realizó el 11 de abril de 2026, cuando la mandataria acudió a la entidad para encabezar actividades relacionadas con programas sociales e infraestructura. Durante esta visita, en el municipio de San José Chiapa, habitantes se manifestaron para rechazar proyectos como una planta recicladora y exigir la renuncia del gobernador, evidenciando tensiones locales en torno a decisiones gubernamentales. Este no es un hecho aislado. A lo largo de sus recorridos por Puebla, distintos sectores han aprovechado la presencia presidencial para visibilizar sus demandas. De acuerdo con registros periodísticos, en junio de 2025, durante una visita a la capital poblana, personal de salud, colectivos de mujeres —incluidas víctimas de violencia vicaria— y motociclistas realizaron protestas para exigir atención a sus problemáticas. En otro episodio, durante la inauguración de infraestructura hospitalaria en diciembre de 2025, grupos ciudadanos se manifestaron por conflictos relacionados con el agua, lanzando consignas contra la llamada Ley de Aguas en el estado.
Según un recuento hemerográfico, 2025 fue el año con mayor número de visitas presidenciales, con alrededor de nueve giras en distintos puntos del estado, principalmente en Puebla capital, pero también en municipios como Tehuacán, San Andrés Cholula, Teziutlán y regiones de la Sierra Norte. Desde el gobierno federal, estas visitas se han planteado como parte de una estrategia de seguimiento a programas prioritarios, supervisión de obras y coordinación con autoridades estatales en temas de seguridad, salud e infraestructura. Sin embargo, la presencia presidencial también ha funcionado como escenario para la expresión de conflictos locales no resueltos, lo que se refleja en la diversidad de grupos que se han manifestado: desde trabajadores del sector salud y colectivos feministas, hasta personas inconformes por políticas públicas o proyectos regionales. Te puede interesar: Sheinbaum defiende recicladora en San José Chiapa; “no les vamos a quitar su tierra” En lo que va de 2026, la presidenta ha acudido al estado en al menos tres ocasiones. Entre ellas destaca la del 18 de febrero en Oriental, donde encabezó la ceremonia del Día del Ejército, un evento de carácter nacional. Aunque la presencia recurrente del Ejecutivo federal confirma la relevancia de Puebla en la agenda nacional, también evidencia que estas visitas funcionan como un termómetro del descontento social, en un estado donde distintos sectores continúan utilizando estos espacios para exigir atención directa.
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