“En dos meses han tirado hasta 8 o 10 cuerpos, fácil… embolsados aquí a lado, también… ahí, se oye que le pegan a un niño todo el tiempo y cuando no es el niño es una joven”, ese el día a día en San Pablo Xochimehuacan, una junta auxiliar de Puebla capital que, a pesar de las guardias ciudadanas y la coordinación con la policía municipal, la inseguridad no da tregua. Es mediodía de viernes, El Popular, periodismo con causa, se une a una comitiva conformada por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), personal del Ayuntamiento de Puebla y de la junta auxiliar, así como algunos líderes vecinales que recorrerán las zonas más peligrosas, medirán riesgos y establecerán medidas de prevención.
Entre calles sin pavimento, postes de luz sin cables y casas de lámina, empieza el recorrido por la Barranca Honda, un trayecto que no podría lucir más tenebroso, por lo atropellado del camino, llantas viejas que sirven para marcar el precipicio, basura tirada y pasto que nadie se atreve a cortar. También puedes leer: Cuando todo es prevención, nada lo es Entre la vida y la Barranca HondaEse tramo de barranca es el paso habitual de 4 mil personas —según datos oficiales—, quienes todos los días a partir de las 4 de la mañana se trasladan a sus trabajos ya sea a la zona industrial 5 de Mayo o a la Central de Abastos. Se trata de una vereda que desciende y asciende en un arco accidentado, entre diques de llantas viejas y montoneras de basura. ![]() Un riachuelo se abre camino; incluso se forma una pequeña cascada, de olor nauseabundo, de un metro de altura. Librar los 250 metros de camino, para quien tiene condición, no lleva más de 10 minutos. Lo mismo pasan mujeres con bolsas y flores que muchachos con bultos a la espalda. Es el camino más corto para llegar a la Central de Abastos desde las colonias Ampliación Santa Bárbara, Benito Juárez y 3 de Abril, en San Pablo Xochimehuacan.
Las fábricas, bodegas y la propia condición del terreno hacen de ese corredor la alternativa a caminar por alrededor de 20 minutos para sortear la barrera natural que los separa de uno de los lugares más concurridos de la ciudad. Con todo y que arriesgan su vida, no cruzar la barranca representaría una hora más de camino más el costo de su respectivo pasaje de ida y vuelta. ¿Cuáles son los principales delitos que se cometen en San Pablo Xochimehuacan?La mayoría de las y los vecinos de una de las juntas auxiliares más grandes de Puebla son comerciantes, amas de casa y obreros.
Casi todas y todos tienen una historia en común que ya no temen compartir: la inseguridad de la que han sido víctimas en los últimos años. Si no fue su hijo, fue su vecino y, si no, son ellos mismos los que han vivido en carne propia narcomenudeo, balaceras, asaltos o ver los cuerpos que de vez en cuando tiran por los terrenos baldíos que atraviesan en su día a día.
Cuenta Manuel, un vecino que durante las dos horas que dura el recorrido no suelta a su pequeño de año y medio de los brazos. Dice que siempre lo lleva consigo, pues aunque entre las y los vecinos se cuidan, ya no es seguro dejarlos en casa. Es más, cuando se va a la Central de Abastos a trabajar, sólo piensa en qué encontrará cuando regrese.
Las guardias ciudadanas de San Pablo XochimehuacanEl recorrido que se realiza con autoridades no es nuevo. Desde hace ya un año es la regidora de Seguridad del Ayuntamiento de Puebla, Georgina Ruiz Toledo, junto con líderes de la junta auxiliar, quien ha impulsado un proyecto de guardias ciudadanas para proteger a la población. Este recorrido era especialmente importante porque por primera vez en un año que lleva el proyecto, el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Félix Pallares Miranda, haría acto de presencia para conocer las demandas de las y los habitantes. Pero, el coronel nunca llegó. En su representación, estuvieron por lo menos 30 integrantes de diferentes áreas de la SSC. Al menos, unos 10 parecían interesarse genuinamente por lo que ahí pasaba, entre ellos el director de la policía municipal Víctor Ávila Andrade y el director de Prevención, Héctor Maya. Algunos de los elementos hasta se acercaban y atendían las anécdotas que la regidora o incluso los propios pobladores compartían, entre ellos Ignacio Toledano Barreda, secretario general de la presidencia auxiliar y vecino desde hace 36 años.
Para nadie es nada nuevo lo que ahí se contaba. La SSC tiene perfectamente ubicados los hogares donde trafican droga, donde han tirado los cuerpos o donde violentan a menores de edad. El problema, a decir de todos los vecinos y vecinas entrevistadas, es que cuando sucede un delito, la policía luce por su ausencia.
Cuenta Fernando, un joven de 30 años que lleva toda su vida ahí viviendo. Las quejas no paran…
Cuenta Lorena, una habitante de la zona y otra vecina agrega:
Todos y todas tienen una historia. Hablan incluso de “Los Ramoncitos”, jóvenes que delinquen en sus motos y que conocen perfectamente, porque crecieron en la zona antes de ser reclutados.
Hasta el transporte público dejó de pasar…
La vida en la Central de Abastos inicia y termina en la oscuridad. La ausencia del sol es cómplice de la delincuencia, del temor a sufrir un asalto o a que alguien escondido en la maleza despoje a alguien de sus pertenencias. Después de varios años, de cuerpos arrojados por la noche y de robos constantes, hoy hay una especie de toque de queda.
A lo largo de la calle Gasoducto Norte se observan casas no terminadas. Algunas quedaron en obra negra cuando comenzaron a aparecer cuerpos con narcomensajes.
El transporte público deja de pasar cuando anochece; taxis y plataformas tampoco entran. Los delincuentes se esconden en recovecos, patios y calles.
A las y los vecinos de San Pablo Xochimehuacan el miedo los tiene atrapados desde hace años, y ya ni lo notan; viven con los delincuentes como si fueran parte del paisaje.
Vivir aquí es aprender a escuchar de noche. Los pasos, los golpes, los silencios. Las casas se apagan temprano y las puertas se cierran con más de un seguro. El miedo se volvió método. La vida cotidiana se organiza alrededor de la sospecha.Porque los que asaltan no siempre vienen de fuera. Son los mismos que crecieron en la zona. El miedo tiene nombre y rostro. En San Pablo Xochimehuacan, la necesidad se antepone al miedo. |
