Lunes 20 Abril 2026

La Federación busca consolidarse como pieza clave en la ciencia de frontera con la realización del encuentro “México y el experimento ALICE” en la Cámara de Diputados, donde legisladores y científicos destacaron el impacto del país en uno de los proyectos más importantes del CERN, con aplicaciones que van desde la física fundamental hasta la tecnología médica y la inteligencia artificial.

Bajo la coordinación de la diputada Claudia Rivera Vivanco, esta reunión de alto nivel no solo celebró dos décadas de colaboración con el laboratorio más importante del mundo, sino que trazó la ruta para que el talento mexicano lidere las innovaciones tecnológicas que definirán los próximos 20 años en áreas críticas como la medicina, la computación avanzada y la inteligencia artificial.

Al inaugurar los trabajos, la también integrante del Grupo Parlamentario de Morena subrayó que el papel del Legislativo debe ser el de un facilitador dinámico que conecte los esfuerzos académicos con las políticas públicas.

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Rivera Vivanco destacó que la alianza estratégica entre el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM y el CERN ha permitido que investigadores nacionales participen activamente en el proyecto ALICE durante la construcción del Gran Colisionador de Hadrones, posicionando a México en la frontera del conocimiento humano.

La legisladora enfatizó que se busca fortalecer estos lazos para que México no sea solo un espectador, sino un eslabón fundamental en la coordinación de acciones que trascienden los tres órdenes de gobierno y alcancen la esfera internacional.

La relevancia de esta colaboración quedó de manifiesto al analizar el impacto del talento nacional en Ginebra, Suiza. Kai Schweda, vocero del experimento ALICE, reveló un dato significativo: aunque los científicos mexicanos representan el 2 por ciento de la comunidad en este proyecto, son responsables de generar el 5 por ciento de los artículos de investigación globales.

Este nivel de productividad y confianza, mantenido por más de 20 años, sustenta la propuesta de que México asuma un papel central con la construcción del primer detector de partículas para identificación, un hito que colocaría a la ingeniería mexicana en los más altos estándares de competitividad internacional.

Por su parte, el investigador Antonio Ortiz Velásquez, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, advirtió que la inversión en esta clase de tecnología fundamental es una apuesta segura para el futuro.

Los avances derivados de experimentos como ALICE, que estudian los orígenes del universo, suelen traducirse en aplicaciones prácticas en un periodo de una a dos décadas.