La presencia del crimen organizado en centrales de abasto y mercados del país ha sido identificada por autoridades e informes de inteligencia como un factor que afecta la distribución de alimentos, el transporte de mercancías y los precios de productos de la canasta básica. Organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Familia Michoacana, La Unión Tepito y Fuerza Anti-Unión operan en estos centros mediante actividades relacionadas con extorsión, cobro de piso, narcomenudeo y presunto lavado de dinero. Los reportes señalan cobros que van de 5 mil a 150 mil pesos a comerciantes y transportistas, además de amenazas, robo de mercancías y control sobre rutas y puntos de venta.
Puebla, entre los estados con presencia criminal en mercadosEn Puebla, reportes de inteligencia ubican a La Familia Michoacana con presencia en la Central de Abasto de Puebla (CEDAP) y mercados como el Mercado Morelos y La Victoria. De acuerdo con medios de comunicación locales, comerciantes han denunciado cobro de piso, amenazas y presiones a transportistas bajo esquemas de supuesta “protección”.
En marzo de 2026, autoridades federales y estatales detuvieron a 16 presuntos integrantes de La Familia Michoacana, incluido Luis Ángel “N”, alias “El Topo”, señalado como operador en el Mercado Morelos. Días antes se habían realizado otras detenciones relacionadas con narcomenudeo y extorsión. Durante 2026 se reportaron hechos violentos y disputas entre grupos criminales por el control de zonas comerciales en mercados de la capital poblana, mientras comerciantes realizaron protestas para exigir mayor seguridad. Te puede interesar: Cae “El Charro”, presunto cobrador de piso de La Familia Michoacana que operaba en el Mercado Morelos Impacto en alimentos y distribuciónAdemás de Puebla y Ciudad de México, reportes ubican operaciones similares en Michoacán, Guerrero y Estado de México, donde grupos criminales buscan influir en la distribución de productos como limón, aguacate, pollo y huevo. Especialistas en seguridad advirtieron que las centrales de abasto se han convertido en puntos estratégicos para organizaciones criminales debido al flujo constante de efectivo y mercancías, mientras autoridades mantienen operativos en distintas entidades.
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