Las llamas ya no eran visibles desde el zócalo, pero el fuego seguía vivo debajo de las toneladas de basura ennegrecida por las llamas en el relleno sanitario de Acatlán de Osorio. Desprendían una inmensa columna de humo blanco que tapaba la vista, olía a plástico quemado, dejaba un picor insoportable en la nariz y dolor en los pulmones. También puedes leer: Incendio en relleno sanitario de Acatlán afecta hasta 10 hectáreas Pero antes de subir al basurero de Acatlán tienes que pasar entre dos columnas de concreto gris que marcan el acceso porque no existe una reja o caseta que proteja el sitio. Pocos pasos después de ingresar el desastre es inminente: basura por todos lados, vidrios rotos, latas, papeles, restos de animales y hasta un muñeco de plástico entre los escombros. Parte de esos residuos está calcinado. Nunca alcanzaron el sitio donde debían ser depositados por los camiones del Servicio Operador de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acatlán (SOSAPAMA), ya que el basurero estaba lleno 46 días antes del incendio y el organismo tenía conocimiento de aquello. Un elemento de la Policía Municipal advierte que adentrarse más arriba del basurero puede ser peligroso, mientras una cuadrilla de bomberos a cargo del Estado esperaba la llegada de una pipa para apaciguar el desastre. — ¿Y los bomberos municipales? —pregunto. —No hay. Aquí no tienen — me responde una persona de Protección Civil Municipal, quien afirma que el incendio no fue provocado por los rayos del sol, sino por una persona, aunque no sabe quién podría ser el posible culpable.
El incendio comenzó en la noche del jueves 16 de julio de 2026. Cuando este reportero llegó al lugar, cinco días después, el humo seguía escapando del interior del basurero, a pesar de los intentos de Protección Civil Estatal por controlar el siniestro quienes, hasta el 22 de julio, ya habían apaciguado el 80 por ciento del desastre. —Este incendio es muy difícil de apagar —dice uno de los habitantes de Acatlán minutos antes de que este reportero se dirigiera al tiradero— Las pipas tienen que subir, descargar agua y volver a bajar para abastecerse. No tenemos cuerpo de bomberos. Es imposible que un fósforo haya provocado esto. Todo ahí está húmedo. Nadie logró responder esa pregunta, ni los ciudadanos de Acatlán, ni la gente del plantón que lleva instalado casi más de un mes a las afueras de la presidencia municipal, ni Protección Civil Municipal o el cuerpo de Bomberos del Estado. Conforme recorro el basurero aparece una duda, quizá más importante. ¿Por qué el relleno sanitario llegó a esas condiciones? Un documento ignoradoCuarenta y seis días antes del incendio, el 1 de junio de 2026, el entonces director de SOSAPAMA envió el oficio número 103 a la presidenta municipal Guadalupe Lucero Bárcenas donde se le solicitó de manera urgente maquinaría de limpieza para el basurero, ya que se encontraba “totalmente lleno” y no contaba con “lugar para que los compactadores puedan maniobrar”. También puedes leer: Continúan labores para sofocar incendio en relleno sanitario de Acatlán En otras palabras, el sitio había dejado de tener espacio para recibir entre 40 a 50 toneladas de residuos que diariamente genera el municipio, según la solicitud de información 760425626000021 que respondió la actual gestión morenista en Acatlán.
La advertencia quedó por escrito. Carlos renunció a su puesto el 1 de junio, mismo día que llegó el oficio al Ayuntamiento, pero ocho días después, el 8 de junio, los trabajadores de limpia dejarían sus actividades para realizar un paro donde exigieron a la presidenta que se les provee de insumos, la reparación de cinco de los seis camiones de basura con los que trabajan, el pago pendiente de prestaciones y, en ese entonces, la destitución de Uriel Vargas Paniagua, quien actualmente ya no labora en el área como subdirector y es novio de Maribel Gil Bárcenas, hermana de la presidenta. Lo que ocurrió después de la protesta de los trabajadores de limpia nadie lo veía venir. A las afueras de la presidencia municipal, el pasado 9 de junio, los ciudadanos de Acatlán tomaron la presidencia municipal para exigir la salida de Guadalupe Bárcenas. Pero esa es otra historia… Lo que el Ayuntamiento dice no saberLo que sólo era un recorrido para ver los estragos del fuego tomó otro rumbo cuando este medio pidió información pública sobre el relleno sanitario, pues la respuesta del Ayuntamiento dejó más preguntas que respuestas, cuyo folio es 760425626000021 y puede ser consultado de manera pública en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT). Aunque afirma que el predio tiene entre tres y cuatro hectáreas, el gobierno municipal desconoce cuál es la capacidad real del relleno, qué porcentaje ha sido ocupado y cuánto tiempo de vida útil le queda. Tampoco cuenta con estudios técnicos que permitan determinar cuándo dejará de operar.
La misma respuesta indica que diariamente ingresan entre 40 y 50 toneladas de residuos sólidos. Al igual, no dispone de auditorías ambientales, estudios de contaminación, inspecciones ni documentación que acredite el cumplimiento de la NOM-083-SEMARNAT-2003. También señala que cualquier decisión sobre ampliar, cerrar o sustituir el relleno sanitario se tomará únicamente cuando alcance su capacidad máxima. Las preguntas pendientesCamino entre el humo y una parvada de moscas que no dejan de seguirme. Mientras avanzo por el relleno sanitario el humo comienza a cerrarse.
Cada paso hace más difícil distinguir el camino. El olor se vuelve más intenso. Decenas de moscas se posan sobre mi cuerpo. Me muevo. No se quitan. Estoy inundando de ellas. No parece un relleno sanitario funcionando con normalidad, al menos eso dan a entender los documentos. Parece un sitio que lleva tiempo acumulando problemas. Antes de abandonar el lugar vuelvo a recordar lo que me dijo mi fuente:
El humo blanco continúa saliendo del basurero. Hasta ahora no existe información oficial que determine quién provocó el incendio ni cuál fue su causa. Lo que sí puede reconstruirse es una secuencia de hechos: un oficio que advertía que el relleno estaba completamente lleno, la renuncia del entonces director de SOAPAMA, un conflicto laboral en el organismo y, cuarenta y seis días después, un incendio que hizo visible un problema que ya había sido advertido por escrito.
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