Jueves 06 Agosto 2026

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) lamentó las expresiones emitidas por las diputadas locales Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares Ramírez en contra de las personas adultas mayores, y exigió al Congreso del Estado de Puebla que fije un posicionamiento oficial e implemente códigos éticos rigurosos que impidan el uso de discursos discriminatorios en cualquier plataforma pública o digital.

El organismo manifestó su preocupación por los comentarios vertidos por las diputadas de Morena, los cuales constituyen una flagrante violación a los derechos humanos, una manifestación explícita de edadismo y un acto de violencia institucional que vulnera la dignidad de las personas adultas mayores.

A través de un pronunciamiento, la CNDH, que dirige Rosario Piedra Ibarra, sostuvo que las afirmaciones despectivas, en las que se mofan del envejecimiento al señalar que "huele a baúl" y "se está pudriendo", rebasan los límites de la libertad de expresión y se convirtieron en discursos de odio y estigmatización.

“Las expresiones no representan simples opiniones desafortunadas, sino una transgresión directa a las garantías legales que el Estado mexicano está obligado a proteger, constituyendo una flagrante violación a los derechos humanos, una manifestación explícita de edadismo y un acto de violencia institucional que vulnera la dignidad de las personas mayores”, subrayó.

La CNDH también señaló que la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores establece el derecho a gozar de una vida de calidad, libre de violencia y con respeto irrestricto a la integridad física y moral.

Pronunciamiento de la CNDH

Indicó que la dignidad de una persona es inherente y no disminuye con el transcurso de los años; por ello, tratar el envejecimiento natural con repugnancia o burla ataca la base del reconocimiento humano y manda erradicar cualquier práctica edadista que menoscabe a este sector de la población.

La CNDH enfatizó que Nay Salvatori y Grace Palomares son representantes populares; por lo tanto, su cargo les impone un estándar ético y legal superior que las obliga a ser garantes de derechos, no agentes de su vulneración.

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Disculpa en redes no repara el daño moral

Consideró que una simple retractación en redes sociales, motivada por la presión política, no repara el daño moral infligido. La discriminación arraigada en discursos públicos normaliza la exclusión y el maltrato hacia las personas mayores.

“Cualquier postura que pretenda validar estas conductas bajo la bandera del humor o el contexto informal resulta inaceptable en un Estado constitucional de derecho. Por lo anterior, la CNDH considera urgente someter a dichas representantes, y a la legislatura en general, a procesos profundos de sensibilización en materia de vejez y derechos humanos”, manifestó.