El cambio climático está elevando la exposición de las viviendas a inundaciones, deslaves y otros fenómenos extremos, por lo que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) planteó cambiar la forma en que se planifica el crecimiento de las ciudades y priorizar la prevención sobre la reconstrucción. De acuerdo con el Informe sobre las Ciudades del Mundo 2026 de ONU-Hábitat, los peligros relacionados con el clima podrían destruir 167 millones de viviendas para 2040. Tan solo en 2023, los desastres naturales provocaron pérdidas económicas por 280 mil millones de dólares a nivel mundial, en su mayoría sin cobertura de seguros. Ante este escenario, la Sedatu sostuvo que la vivienda debe analizarse en función del territorio donde se encuentra y no como un elemento aislado. La dependencia advirtió que el riesgo aumenta cuando las viviendas se ubican en zonas expuestas y se combinan factores como condiciones precarias de construcción, falta de servicios, vulnerabilidad económica y ausencia de instrumentos de ordenamiento.
Durante 2025, las lluvias torrenciales afectaron 21 mil 879 viviendas en Hidalgo, Puebla y Veracruz, principalmente por inundaciones, desbordamientos y deslizamientos, de acuerdo con datos de la Sedatu. La dependencia señaló que una política preventiva requiere actualizar los instrumentos municipales de ordenamiento territorial y vincularlos con los Atlas de Riesgos, además de definir reservas territoriales que permitan desarrollar vivienda adecuada fuera de zonas peligrosas. El problema también está relacionado con la desigualdad. ONU-Hábitat advirtió que los asentamientos informales y las comunidades de menores ingresos enfrentan una exposición desproporcionadamente alta a los desastres, lo que puede profundizar las brechas habitacionales. Te puede interesar: ¡Atención! Estas son las regiones de Puebla con mayor riesgo de lluvias intensas Puebla, entre los estados con mayor exposiciónEn Puebla, 55 municipios tienen asentamientos humanos ubicados en zonas de riesgo, mientras que solo 12 cuentan con Atlas de Riesgos, según información del Portal de Información Municipal y Regional del gobierno estatal. Los otros 43 municipios carecen de este instrumento de prevención. La situación se concentra principalmente en la Sierra Norte y la Sierra Nororiental, aunque también existen puntos de riesgo en el Valle de Serdán, Angelópolis, Atlixco, la Mixteca y Tehuacán. En Puebla capital, más de 17 mil 500 viviendas, donde habitan alrededor de 60 mil personas, se encuentran en zonas irregulares cercanas a los ríos Atoyac y Alseseca, con exposición a inundaciones y posibles deslaves. Entre los puntos señalados se encuentran colonias como La Hacienda, Clavijero y Santa Bárbara Almoloya.
En la Sierra Norte y Nororiental, municipios como Xicotepec, Pahuatlán, Hueytamalco y Zacapoaxtla enfrentan riesgos de deslaves y deslizamientos asociados con el relieve montañoso. Mientras tanto, en el Valle de Serdán, zonas de Ciudad Serdán, Chichiquila y Tlachichuca pueden registrar desbordamientos de barrancas e inundaciones repentinas durante periodos de lluvias intensas. Para la Sedatu, reducir estos riesgos implica dejar atrás una política centrada en reparar los daños después de cada desastre y avanzar hacia decisiones preventivas sobre suelo, vivienda y ordenamiento territorial, con el propósito de evitar que nuevas familias queden asentadas en zonas de alta exposición. |