Quitarles las hojas verdes a las fresas antes de lavarlas o guardarlas es un hábito muy común en la cocina, pero especialistas recomiendan evitarlo porque puede provocar que la fruta se deteriore más rápido. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señala que lo mejor es mantener el pedúnculo —las pequeñas hojas verdes en la parte superior— hasta el momento en que se vayan a consumir. De esta forma se reduce el riesgo de que la fruta se contamine. Esto es porque cuando se arrancan las hojas se abre una pequeña parte de la pulpa de la fresa. Esa abertura permite que entren bacterias o impurezas, lo que acelera su descomposición. Por eso, la recomendación es lavar y desinfectar las fresas primero, y quitarles las hojas solo justo antes de comerlas. Además de ese consejo, Profeco sugiere poner atención al momento de comprarlas. Las fresas de buena calidad suelen tener un color rojo brillante y uniforme, una textura firme y un aroma dulce. También conviene evitar aquellas que tengan golpes, cortes o señales de moho. Para que duren más tiempo en buen estado, lo ideal es guardarlas en el refrigerador, preferentemente en el cajón de frutas y verduras. Si se dejan fuera, es mejor colocarlas en un lugar fresco y ventilado, procurando que no estén amontonadas. Te puede interesar: Cofepris da luz verde a la vacuna contra el dengue en México; conoce su disponibilidad y funcionamiento Si no se consumirán de inmediato, también pueden congelarse después de lavarlas y colocarlas separadas antes de almacenarlas en recipientes herméticos. Además de su sabor, la fresa también destaca por sus beneficios nutricionales. Este fruto aporta vitamina C, antioxidantes, fibra y potasio, nutrientes que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y favorecen la digestión. En México, además, es un cultivo importante. El país se encuentra entre los principales productores de fresa en el mundo, con más de 392 mil toneladas al año, principalmente en estados como Michoacán, Baja California y Guanajuato.
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