Jueves 19 Marzo 2026

Los piercings han formado parte de la identidad humana durante miles de años, su uso se remonta a prácticas ritualistas y símbolos de estatus social implementados por diferentes culturas a lo largo de la historia. En occidente, su popularización surgió durante la década de los 60´s y 70´s con el nacimiento de los movimientos contraculturales de hippies y punks.

Actualmente, las perforaciones han adquirido un valor estético al ser consideradas como una forma de expresión personal o íconos de rebeldía; sin embargo, cabe destacar que el uso incorrecto de estas piezas en determinadas zonas del cuerpo pueden ocasionar  problemas de salud bastante serios.

En esta nota te hablaremos sobre los riesgos que representan los piercings bucales para la salud oral.

Piercing bucal     Foto:  Internet ilustrativa

Consecuencias de los piercings orales en la salud bucal

Algunas de las zonas más comunes para hacer un piercing en la boca son la lengua o los labios, no obstante, también es posible encontrar perforaciones en los frenillos, las encías, los dientes, las mejillas e incluso en la campanilla.

Si bien, un piercing oral puede tener un proceso de curación exitoso, esto no implica que no pueda generar complicaciones en el futuro, por lo que a continuación te presentamos algunas afecciones que se pueden manifestar durante o después de su cicatrización:

  • Dolor e inflamación: Tras la colocación de la pieza es normal sentir molestia o dolor provocado por la inflamación en el área, pero si el dolor persiste es recomendable acudir con un profesional para detectar una posible infección. 
  • Infecciones: Algunas veces, puede ser posible que el cuerpo rechace el material de la joya o que se infecte derivado de las bacterias que hay en la boca, por lo que se recomienda mantener una buena higiene dental.
  • Hemorragia: Una mala técnica en la colocación de la pieza puede producir sangrado si se atraviesa un vaso sanguíneo. 
  • Regresión de las encías: Las perforaciones en el labio o el frenillo rozan constantemente la encía, ocasionando su retracción y dejando descubierta gran parte de la raíz del diente.
  • Halitosis: Un piercing en la boca supone un nuevo espacio para la acumulación de bacterias, lo que dificulta la higiene bucodental y aumenta las probabilidades de sufrir halitosis (mal aliento).
  • Rotura del esmalte dental: La fricción permanente de las piezas con los dientes termina debilitando el esmalte y, en algunos casos, provoca fracturas de las piezas dentales.
  • Enfermedades periodontales: La acumulación bacteriana provocada por un piercing en la boca puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales como la gingivitis (acumulación de sarro) o la periodontitis (enfermedad crónica e infecciosa de las encías).
  • Dificultad para hablar o tragar: Un piercing bucal provoca una mayor producción de saliva ocasionando molestias al hablar, asimismo, las perforaciones en la lengua también generan incomodidad al tragar debido a la hinchazón.

Te puede interesar: ¿Perdiste tu mascota en Puebla? Podrías caer en una estafa sobre su rescate

¿Qué hacer si ya tengo un piercing en la boca? 

Para aquellos que ya se hayan realizado un piercing en la boca, lo recomendable es incrementar el cuidado y el mantenimiento de una higiene oral diaria a través de las siguientes sugerencias:

  • Realizar un cepillado dental completo después de cada comida.
  • Utilizar enjuagues antisépticos. 
  • Aumentar la frecuencia de las revisiones periódicas.
  • Asegurar la correcta posición y anclaje de la joya de manera recurrente.
  • Acudir con un profesional si se detectan síntomas de infección.