A pesar de concentrar a 3.2 millones de habitantes, la zona metropolitana Puebla–Tlaxcala no cuenta con una proyección clara sobre la demanda futura de agua potable, lo que limita la planeación del abasto en una región marcada por la sobreexplotación de acuíferos. Así lo señala el Boletín Metropolitano y Regional del gobierno federal, correspondiente al cuarto trimestre de 2025 y publicado el 17 de marzo, donde se advierte que la ausencia de estimaciones reduce la capacidad de diseñar estrategias para garantizar el suministro del recurso en el mediano y largo plazo. El señalamiento recae sobre el Programa Metropolitano Puebla–Tlaxcala (PMPT), instrumento presentado en marzo de 2023 por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) ante autoridades estatales y municipales, con el objetivo de impulsar acciones en materia ambiental, planeación territorial, legislación y movilidad en esta metrópoli integrada por 19 municipios de Puebla y 20 de Tlaxcala. El programa entró en vigor cinco meses después.
En su lanzamiento, el coordinador general de Desarrollo Metropolitano y Movilidad, Álvaro Lomelí Covarrubias, planteó que el eje central era fortalecer la gobernanza metropolitana para atender los retos de la que es considerada la cuarta zona metropolitana más poblada del país y la segunda con mayor número de municipios, solo detrás de la del Valle de México. Sin embargo, el diagnóstico federal identifica que, aunque el PMPT reporta un avance general de 92.31 por ciento, mantiene deficiencias clave, entre ellas la falta de proyecciones de demanda hídrica, uno de los criterios incluidos en la Gestión Integral del Agua. Te puede interesar: Habitantes reciben menos agua, pero Soapap no sanciona a Agua de Puebla Especialistas y actores sociales advirtieron que esta omisión representa una debilidad en la planeación institucional. La activista María Eugenia Ochoa García, la ambientalista Verónica Mastretta Guzmán y el investigador de la BUAP, José Cinco Patrón Ibarra, coincidieron en que la falta de previsión, contribuye a agravar la crisis hídrica, aunque no es el único factor detrás de la escasez que enfrentan los hogares. El propio documento federal subrayó que la región enfrenta problemas estructurales en la disponibilidad, calidad y gestión del agua, derivados de la explotación intensiva y prolongada de fuentes subterráneas, lo que incrementa la presión sobre el sistema hídrico metropolitano.
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