El olor a “huevo podrido” es la señal más conocida de una fuga de gas en casa, pero no es la única. Hay otros indicios que muchas veces pasamos por alto y que pueden ser muy peligrosos si no se atienden rápido. Entre las señales más comunes se encuentran los silbidos o soplidos en tuberías, estufas o cilindros, que podrían indicar una fuga activa. También es posible notar burbujas en superficies húmedas donde hay conexiones de gas, o que la llama de los quemadores se vea amarilla o irregular en lugar del azul habitual. Te puede interesar: Explosión de tanque de gas deja cuatro heridos en la colonia Roma Otros indicios son manchas negras o hollín en los aparatos, así como el deterioro inesperado de plantas cerca de tuberías externas. Incluso, síntomas físicos como mareo, dolor de cabeza o náuseas sin causa aparente pueden estar relacionados con la inhalación de gas. Si detectas alguna de estas señales, es fundamental actuar de inmediato. No enciendas ni apagues luces o aparatos eléctricos, evita cualquier llama y ventila el lugar abriendo puertas y ventanas. Si es posible, cierra la llave de paso del gas, evacúa la vivienda y llama a los servicios de emergencia desde un lugar seguro. ![]() En cuanto a la prevención, los especialistas recomiendan revisar periódicamente las instalaciones, cambiar mangueras en mal estado, mantener en buen estado estufas y calentadores, y colocar detectores de gas en el hogar. Siempre conviene evitar instalaciones improvisadas y recurrir a técnicos certificados. En casas con menores, es importante enseñarles a reconocer el olor característico del gas y a salir inmediatamente sin manipular interruptores. También es recomendable establecer un punto de reunión seguro fuera del hogar. ![]() Vale la pena recordar que el gas doméstico es originalmente inodoro; el olor que percibimos se añade de manera intencional para facilitar la detección de fugas. Estar atentos y actuar rápido puede marcar la diferencia: la prevención y el conocimiento son clave para mantener la seguridad en casa. |

