Viernes 10 Abril 2026

La dificultad para recordar los sueños podría ser una de las primeras señales de cambios en el cerebro relacionados con el Alzheimer, incluso antes de que aparezcan fallas evidentes en la memoria, de acuerdo con un estudio reciente.

La investigación fue realizada por el Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas con datos de más de mil adultos mayores que, al inicio del seguimiento, no presentaban deterioro cognitivo. Los resultados sugieren que quienes reportan no recordar sus sueños tienen mayor probabilidad de presentar marcadores biológicos asociados a la enfermedad.

Entre estos indicadores destacan niveles elevados de la proteína tau en sangre y la presencia del gen APOE e4, considerado uno de los principales factores de riesgo genético para desarrollar Alzheimer. Lo relevante, señalan los investigadores, es que esta relación no depende del desempeño en pruebas de memoria.

El análisis forma parte del llamado Proyecto Vallecas, que durante más de una década dio seguimiento a adultos mayores mediante evaluaciones cognitivas, estudios de sangre y resonancias magnéticas, con el objetivo de detectar señales tempranas de la enfermedad.

Además, el estudio encontró que las personas que no recordaban sus sueños al inicio presentaron un deterioro cognitivo más rápido y mayor probabilidad de desarrollar demencia con el paso del tiempo.

Los cuidadores de personas con Alzheimer suelen presentar estrés, ansiedad y problemas de salud Foto: GettyImages

Los especialistas explican que este fenómeno podría estar relacionado con alteraciones en la llamada red neuronal por defecto, un sistema del cerebro que participa en la generación de los sueños y que suele afectarse en las primeras etapas del Alzheimer.

De acuerdo con los investigadores, la falta de recuerdos oníricos no necesariamente se debe a fallas de memoria, sino a cambios en el contenido de los sueños, lo que podría reflejar un proceso aún más temprano en el desarrollo de la enfermedad.

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Aunque aclaran que este hallazgo no es un método de diagnóstico, sí representa una pista importante para avanzar en la detección temprana, uno de los principales retos en el tratamiento del Alzheimer.

En México, esta enfermedad impacta a más de un millón de familias, no solo por el deterioro cognitivo del paciente, sino por las consecuencias emocionales y físicas que enfrentan quienes asumen su cuidado.

Especialistas advierten que los cuidadores suelen presentar estrés, ansiedad y problemas de salud, por lo que insisten en la necesidad de un enfoque integral que atienda tanto a los pacientes como a su entorno cercano.