En México, apenas el 4% de la población ha contratado un seguro funerario anticipado, una decisión que, aunque inevitable en algún momento, sigue siendo postergada por la mayoría debido a factores que van más allá del ámbito económico. De acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), la resistencia a planear este tipo de servicios responde en gran medida a creencias culturales, costumbres arraigadas y una constante evasión del tema de la muerte, que lleva a muchas personas a evitar cualquier tipo de previsión.
Aunque existen planes accesibles y financiables, la percepción social continúa asociando estos servicios con malos augurios o frases populares como “me voy a salar”, lo que frena su contratación. Sin embargo, especialistas advierten que no prever este gasto puede representar un impacto económico considerable para las familias. Los costos de servicios funerarios en el país varían ampliamente. En esquemas subsidiados como los del IMSS o ISSSTE, los precios oscilan entre los 9 mil y 12 mil pesos, mientras que en funerarias locales pueden alcanzar entre 13 mil y 21 mil pesos. En contraste, los servicios ofrecidos por funerarias de cadena pueden elevarse desde 22 mil hasta más de 200 mil pesos, dependiendo del paquete contratado. Te puede interesar: ¿Piensas adquirir un seguro? Te costará 20% más por reformas fiscales Pese a este panorama, contratar un plan a futuro puede significar un ahorro de hasta 35%, además de evitar decisiones apresuradas en momentos de duelo. En cuanto al perfil de quienes sí optan por este tipo de previsión, el 60% son mujeres de entre 45 y 55 años, seguidas por hombres de 35 a 55 años con el 25%, y en menor medida adultos mayores de 65 a 80 años, que representan el 15%. Especialistas coinciden en que el reto no solo es económico, sino también cultural: impulsar una mayor educación financiera y previsión social que permita normalizar la planificación de este tipo de servicios como parte de la vida |