En Puebla, miles de personas sostienen la economía desde actividades que durante décadas han permanecido fuera de la protección laboral formal: trabajo doméstico no remunerado, comercio informal, trabajo sexual y empleos donde integrantes de la comunidad LGBT+ enfrentan barreras de acceso, discriminación y violencia. Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la informalidad laboral continúa creciendo en el estado y afecta principalmente a mujeres, personas de bajos ingresos y sectores históricamente marginados. Puebla cerró 2025 como una de las entidades con mayores índices de empleo informal del país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en Puebla alrededor de 2.2 millones de personas trabajan en condiciones de informalidad, equivalente a más del 70% de la población ocupada. Amas de casa: el trabajo no remunerado que sostiene hogaresUno de los sectores más invisibilizados es el de las amas de casa y personas dedicadas al cuidado del hogar. Aunque muchas realizan jornadas superiores a ocho horas diarias, su labor continúa sin reconocimiento económico formal. Datos retomados por el Observatorio de Trabajo Digno indican que las mujeres representan el 95% de la población excluida del mercado laboral por responsabilidades de cuidado no remunerado.
En Puebla, la participación femenina en el mercado laboral ha crecido, pero gran parte de las mujeres continúa en condiciones precarias o informales. El INEGI reportó que siete de cada diez mujeres ocupadas trabajan sin prestaciones ni seguridad social. Trabajo sexual: entre la precariedad y la falta de protecciónOtro de los sectores más vulnerables es el de las personas dedicadas al trabajo sexual, actividad que en Puebla se desarrolla en condiciones de alta exposición a violencia, extorsión y falta de acceso a servicios de salud y derechos laborales. Aunque no existen cifras oficiales actualizadas, colectivos han advertido que muchas mujeres y personas trans recurren a esta actividad ante la falta de oportunidades laborales formales.
En los últimos años, organizaciones han denunciado operativos, violencia institucional y discriminación hacia trabajadoras sexuales, particularmente en el Centro Histórico de Puebla y zonas turísticas. La falta de regulación mantiene a quienes ejercen esta actividad fuera de esquemas de seguridad social, situación que se agravó tras la pandemia y el incremento de la informalidad. Comunidad LGBT+: discriminación y barreras laboralesLa población LGBT+ enfrenta obstáculos para acceder a empleos formales en Puebla, especialmente en municipios rurales e indígenas. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre personas indígenas LGBT+ en Cuetzalan del Progreso documentó prácticas de discriminación laboral, racismo y homofobia que limitan el acceso al empleo digno.
Investigaciones identifican casos de exclusión por orientación sexual e identidad de género, además de salarios menores y rechazo en centros de trabajo. A nivel nacional, especialistas advierten que la discriminación laboral hacia personas LGBT+ genera menor acceso a empleos formales y mayores niveles de informalidad. En Puebla, reportes señalan que el estado se encuentra entre las entidades con más denuncias por violencia hacia la comunidad LGBTQ+. Colectivos locales han advertido que las personas trans enfrentan mayores dificultades para ser contratadas, por lo que muchas terminan en empleos informales o trabajo sexual. |