Jueves 30 Abril 2026

En Puebla, miles de personas sostienen la economía desde actividades que durante décadas han permanecido fuera de la protección laboral formal: trabajo doméstico no remunerado, comercio informal, trabajo sexual y empleos donde integrantes de la comunidad LGBT+ enfrentan barreras de acceso, discriminación y violencia.

Las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la informalidad laboral continúa creciendo en el estado y afecta principalmente a mujeres, personas de bajos ingresos y sectores históricamente marginados. Puebla cerró 2025 como una de las entidades con mayores índices de empleo informal del país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en Puebla alrededor de 2.2 millones de personas trabajan en condiciones de informalidad, equivalente a más del 70% de la población ocupada.

Amas de casa: el trabajo no remunerado que sostiene hogares

Uno de los sectores más invisibilizados es el de las amas de casa y personas dedicadas al cuidado del hogar. Aunque muchas realizan jornadas superiores a ocho horas diarias, su labor continúa sin reconocimiento económico formal.

Datos retomados por el Observatorio de Trabajo Digno indican que las mujeres representan el 95% de la población excluida del mercado laboral por responsabilidades de cuidado no remunerado.

Uno de los sectores más invisibilizados es el de las amas de casa y personas dedicadas al cuidado del hogar   Foto: Internet

En Puebla, la participación femenina en el mercado laboral ha crecido, pero gran parte de las mujeres continúa en condiciones precarias o informales. El INEGI reportó que siete de cada diez mujeres ocupadas trabajan sin prestaciones ni seguridad social.

Trabajo sexual: entre la precariedad y la falta de protección

Otro de los sectores más vulnerables es el de las personas dedicadas al trabajo sexual, actividad que en Puebla se desarrolla en condiciones de alta exposición a violencia, extorsión y falta de acceso a servicios de salud y derechos laborales.

Aunque no existen cifras oficiales actualizadas, colectivos han advertido que muchas mujeres y personas trans recurren a esta actividad ante la falta de oportunidades laborales formales.

Muchas mujeres y personas trans recurren a esta actividad ante la falta de oportunidades laborales formales   Foto: EsImagen

En los últimos años, organizaciones han denunciado operativos, violencia institucional y discriminación hacia trabajadoras sexuales, particularmente en el Centro Histórico de Puebla y zonas turísticas.

La falta de regulación mantiene a quienes ejercen esta actividad fuera de esquemas de seguridad social, situación que se agravó tras la pandemia y el incremento de la informalidad.

Comunidad LGBT+: discriminación y barreras laborales

La población LGBT+ enfrenta obstáculos para acceder a empleos formales en Puebla, especialmente en municipios rurales e indígenas.

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre personas indígenas LGBT+ en Cuetzalan del Progreso documentó prácticas de discriminación laboral, racismo y homofobia que limitan el acceso al empleo digno.

La discriminación laboral hacia personas LGBT+ genera menor acceso a empleos formales y mayores niveles de informalidad    Foto: EsImagen

Investigaciones identifican casos de exclusión por orientación sexual e identidad de género, además de salarios menores y rechazo en centros de trabajo.

A nivel nacional, especialistas advierten que la discriminación laboral hacia personas LGBT+ genera menor acceso a empleos formales y mayores niveles de informalidad.

En Puebla, reportes señalan que el estado se encuentra entre las entidades con más denuncias por violencia hacia la comunidad LGBTQ+. Colectivos locales han advertido que las personas trans enfrentan mayores dificultades para ser contratadas, por lo que muchas terminan en empleos informales o trabajo sexual.