Viernes 01 Mayo 2026

México se mantiene como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, con altos niveles de violencia y presión judicial que ponen en riesgo a lxs comunicadorxs y debilitan la libertad de prensa en la región, según advirtió Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su más reciente evaluación.

Esto se relaciona principalmente con el deterioro en la seguridad, que es el indicador con el retroceso más crítico entre los componentes que integran el índice, acompañado del creciente acoso judicial, advertido por el indicador legislativo, dijo Artur Romeu, director de la oficina de RSF para América Latina.

Durante una conferencia virtual, Romeu expuso que la situación mexicana permanece estancada en niveles muy preocupantes, aunque el país haya subido dos lugares en la tabla general.

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A este respecto, Romeu explicó que la ligera mejora de México en la clasificación responde al deterioro más acelerado de otros países. Al presentar los resultados del índice 2026 para la región de América, recordó que en 2025 fueron asesinados nueve periodistas en México y que, en el sexenio de Claudia Sheinbaum, ya suman 12 comunicadores asesinados.

Además, destacó que desde 2010 se han registrado más de 150 asesinatos de periodistas en el país, una cifra que confirma la persistencia de una violencia estructural contra la prensa.

De acuerdo con el reporte de RSF para presentar el índice de 2026, la seguridad de los periodistas en México sigue gravemente comprometida debido a la colusión entre funcionarios locales y estructuras criminales, situación que no solo amenaza directamente a reporteros y medios, sino que debilita al sistema judicial en su conjunto.

“En países plagados de violencia de cárteles, como México, hay una necesidad drástica de una protección fuerte para mantener a la prensa segura; sin embargo, las autoridades de muchos de estos estados están empeorando las cosas”, expuso.

En ese contexto, la organización agregó que lxs periodistas que cubren crimen, corrupción o política local suelen ser primero advertidos, luego amenazados y, con frecuencia, asesinados. Otros son secuestrados, desaparecen o se ven obligados a huir dentro o fuera del país para sobrevivir.

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Romeu también llamó la atención sobre el deterioro del entorno legal en México, ya que el país ha retrocedido en ese indicador legislativo en los últimos años, al pasar de 65.79 en 2022 a 57.26 en 2026.

El indicador legal evalúa el entorno jurídico y legislativo en el que trabajan lxs periodistas, como el nivel de censura, la capacidad de proteger a las fuentes y la impunidad de la violencia contra ellxs. El director regional de RSF explicó que este movimiento no necesariamente se derivó de la aprobación de una ley específica, sino de una percepción más extendida de presión judicial sobre medios y periodistas, así como de una menor eficacia del aparato legal e institucional para proteger la libertad de prensa.

En ese contexto, el uso del acoso judicial, demandas y procesos como mecanismos de presión se consolidó como un factor de riesgo para el ejercicio periodístico.

“Si bien en México la libertad de prensa está garantizada en la Constitución y respaldada por la ley sobre libertad de imprenta de 1917 y no existen normas abiertamente restrictivas que censuren de forma directa a los medios, en la práctica, el uso de herramientas legales impulsa la censura indirecta”, indica el informe.

En la discusión sobre mecanismos de protección, el representante de RSF en LATAM señaló que México cuenta con una de las estructuras más desarrolladas de la región en el papel, pero con fallas graves en la práctica. Recordó que al menos 10 periodistas que estaban bajo protección estatal fueron asesinados, lo que evidencia las deficiencias profundas en el análisis de riesgo, la implementación de medidas y la capacidad real del Estado para prevenir agresiones.

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 Deterioro sostenido en las Américas

A nivel continental, RSF advirtió que las Américas atraviesan un deterioro sostenido de la libertad de prensa, de tal forma que 14 de los 28 países del continente ya se encuentran en la categoría de situación “difícil”.

Además, se identificó un patrón regional de deterioro profundo y sistemático en países como Perú, Argentina, Ecuador y El Salvador, donde en solo cinco años se desplomaron las condiciones para el ejercicio periodístico. Entre los factores comunes del deterioro en las Américas, RSF destacó la violencia directa contra periodistas, que sigue siendo una marca especialmente visible en países como México, Perú y Ecuador.

Asimismo, enumeró el incremento de la hostilidad pública desde el poder político, con presidentes y gobiernos que convierten a la prensa en blanco estratégico de sus narrativas, alimentando la desconfianza social hacia los medios y movilizando a sus bases contra periodistas.

También destacó el deterioro económico del ecosistema de medios, que debilita redacciones, favorece la precarización y vuelve a los medios más vulnerables a presiones editoriales y políticas.

RSF insistió en que esta crisis no solo destaca los asesinatos, desapariciones o encarcelamientos de periodistas, sino también las nuevas formas de censura como la opacidad pública, la propaganda, la desinformación, las campañas de odio, la presión judicial y el desplazamiento de periodistas, así como el debilitamiento del papel de la prensa en la sociedad.

En ese marco, Romeu alertó que América Latina enfrenta una combinación cada vez más peligrosa de violencia, hostilidad gubernamental, criminalización del periodismo y precarización económica.