Sábado 02 Mayo 2026

El bullying, también conocido como acoso escolar, es una forma de violencia y discriminación entre estudiantes en la que el agresor ejerce conductas físicas, verbales o psicológicas con la intención de intimidar y someter a su víctima. En Puebla existen protocolos orientados a erradicar estas prácticas y garantizar un entorno seguro en las aulas; no obstante, surge la interrogante de si dichas medidas son realmente eficaces para hacer frente a este problema.

En el marco del Día Internacional contra el Bullying, El Popular, periodismo con causa se dio a la tarea de investigar las normas y protocolos que existen en los colegios para combatir el acoso escolar. La información fue recabada a partir de una entrevista realizada a una maestra de educación primaria cuya institución se ubica al norte de la Ciudad de Puebla.

Verónica señala que de acuerdo con los lineamientos establecidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP), cada maestro debe contar con una bitácora escolar que les permita llevar un registro del comportamiento y desempeño de sus estudiantes, anotando cualquier conducta violenta o irregular que observen en el salón de clases.

Si el caso implica alguna forma de hostigamiento, el reporte debe presentar inmediatamente con el director del plantel, quien tiene la obligación de firmar el documento expresando su conocimiento del tema y solicitando la presencia de los tutores a cargo de los estudiantes involucrados.

Los casos de acoso escolar en Puebla registraron un incremento del 46% en el inicio de 2026, poniendo a prueba la efectividad de los protocolos de la SEP.

Durante el proceso de gestión del caso, Verónica explica que los alumnos son canalizados por psicólogos de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), quienes mediante pruebas estandarizadas inician un proceso de investigación y acompañamiento con el objetivo de determinar las causas de la agresión, el grado de violencia en el que se encuentra el intimidador, así como ofrecer posibles soluciones a la problemática.

“Ahorita los psicólogos se enfrentan a una violencia muy fuerte, antes los niños se peleaban verbalmente, pero últimamente ya la situación está llegando a una agresividad física, muchos maestros pensamos que la culpa de esta situación la tiene Derechos Humanos y la propia Secretaría al quitar de los programas materias como cívica y ética, que les enseñaba a los niños a tratarse con respeto”, explicó.

Al momento de preguntar sobre cuáles son las posibles acciones que pueden ocasionar la expulsión o el cambio de escuela del agresor, la maestra indicó que esas medidas ya no son posibles de realizar:

“La misma Secretaría nos ha dicho que no se pueden expulsar a los alumnos, hace tiempo sí se podía hacer con base a su conducta y comportamiento, pero actualmente ya no es así, incluso tampoco puedes reprobarlos”.

Finalmente, la docente nos compartió que durante el Día de la No Violencia -celebrada cada 2 de octubre- las instituciones educativas tienen la tarea de fomentar en sus estudiantes el respeto y la prevención del bullying a través de la implementación de talleres. Indicó que dentro de su lugar de trabajo a los alumnos se les invita a hacer carteles con mensajes como “Alto a la violencia” o “Yo merezco respeto”, asimismo, se les convoca a realizar dibujos donde demuestren que la violencia no es el camino para solucionar conflictos.

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¿Qué dice la ley en Puebla respecto al acoso escolar?

La Ley de Seguridad Integral Escolar para el Estado Libre y Soberano de Puebla en su título tercero “Violencia, Hostigamiento y Acoso Escolar” prohíbe la violencia dentro del Sistema Educativo del Estado, indicando que todos los colegios tienen la obligación de proteger a sus estudiantes contra toda forma de acoso y hostigamiento.

En caso de alguna situación de acoso u hostigamiento, la institución educativa deberá de presentar una denuncia formal ante la SEP, cumpliendo con los siguientes requisitos:

  • Nombre de la víctima y del presunto agresor, así como las generalidades de ambos.

  • Nombre de los testigos, en caso de existir.

  • Descripción detallada del incidente.

  • Ubicación del lugar donde ocurrió la agresión.

  • Indicar si existe algún tipo de lesión física y describirla, en caso necesario, con apoyo de un médico.

  • De ser el caso, detallar el número de días que se ausentó la víctima de las actividades escolares a consecuencia del incidente.

  • En el supuesto de necesitar servicios de tratamiento psicológico, los alumnos deberán ser canalizados oportunamente.

Por último, cada seis meses las escuelas del estado tendrán que presentar un informe ante la Secretaría que contenga un sumario de las denuncias recibidas, así como de las acciones tomadas para la resolución de los casos.