Después de 16 años de espera, la comunidad de Rosario La Huerta en San Andrés Azumiatla, Puebla, ya cuenta con la Denominación de Origen del mezcal. Con menos de 300 familias, esta comunidad de la capital poblana, ha sido condenada al abandono. Por su tamaño y difícil acceso -más de una hora del centro de Puebla-, en el mapa electoral no existe y, por ende, tampoco en el presupuesto. Desde el gobierno de Rafael Moreno Valle, en 2010, les prometieron certificar su destilado de agave. Era la llave para crecer, les dijeron. En 2015, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó el certificado a 116 municipios, pero Puebla capital se quedó fuera.
¿Qué gobierno fue el que apoyó a la comunidad de Rosario La Huerta? Pasaron tres sexenios, ocho gobernadores, cinco presidentes municipales, y con ellos se esfumó el sueño de las familias productoras. La mayoría de las y los habitantes terminaron migrando a los Estados Unidos en búsqueda del “sueño americano” y los que no tuvieron éxito viven de la albañilería. Solo dos familias, los García Ramírez y los García Vera, han sobrevivido a la producción del mezcal. No fue suerte, fue resilencia y algunos apoyos sociales que llegaron a cuentagotas en administraciones pasadas.
Los hermanos García Ramírez son la tercera generación que trabaja el palenque. Con un proceso 100 por ciento artesanal, la familia de, por lo menos 10 integrantes, ha logrado mantener el negocio por más de tres décadas. Fue hasta apenas hace unos años que empezaron a recibir apoyos de los gobiernos municipales y donaciones de amigos, lo cual les ha permitido eficientar procesos.
Después de 16 años la certificación llegó Con asombro e incredulidad, la familia García Ramírez recibe la noticia sobre la denominación de origen en boca de Carlos Gómez Tepoz, el secretario de Bienestar del Ayuntamiento de Puebla.
Carlos Gómez no asiste como funcionario municipal, sino como operador de Alejandro Armenta. Llevan 15 años caminando juntos y, antes de asumir el cargo como gobernador de Puebla, Carlos Gómez ya gestionaba el certificado para que Puebla capital pudiera nombrar “mezcal” a sus destilados.
Don Enrique García, uno de los tres hermanos que heredaron el negocio, y su familia no saben a ciencia cierta qué hacer con ese certificado. Su mezcal no tiene nombre, mucho menos registro de marca ni etiqueta ni envase. Su negocio, hasta ahorita, ha sido producir 100 litros mezcal de “alta calidad” por año y comercializarlo a cuenta gotas entre conocidos y recomendados que difícilmente llegan a una población sin carretera y a una hora de distancia.
Los García Ramírez son escépticos, pero en esta visita pusieron sus esperanzas en manos de Carlos Gómez, el funcionario municipal que desde el gobierno del estado ha abrazado este proyecto y lo ha hecho suyo. Más detalles: Puebla suma 118 municipios con Denominación de Origen del mezcal: IMPI Carlos Gómez se compromete a apoyarlos con dos cosas: conseguirles un diseñador para marca y etiqueta, y vincularlos para registrar la marca. La próxima semana promete regresar con el especialistas del Instituto Politécnico Nacional.
Apenas el pasado 27 de abril Santiago Nieto, director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), entregó al Gobierno de Puebla la ampliación de la Denominación de Origen Mezcal para los municipios de Puebla y Huaquechula. De las 17 juntas auxiliares de Puebla capital, solo dos tienen palenques: San Francisco Teotimehuacan (El Aguacate, San José El Rincón y Santa María Tzocuilac La Cantera y San Andrés Azumiatla (La Paz Tlaxcolpan y Rosario La Huerta). |