Lavarse las manos con agua y jabón es una de las formas más simples y efectivas de prevenir enfermedades infecciosas como diarreas, infecciones respiratorias o la propagación de virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera una medida básica de higiene capaz de reducir de forma importante la transmisión de patógenos en la vida diaria. Te puede interesar: En México, 39% de la población sin servicios de salud; Puebla, segundo lugar nacional en rezago Durante la pandemia de Covid-19, esta práctica se volvió especialmente visible. Se promovió en todo el mundo como una de las principales formas de reducir contagios y, para muchas personas, se convirtió en un hábito reforzado por la emergencia sanitaria. Su importancia no es nueva: siempre ha sido una herramienta central en la salud pública, recordada cada 5 de mayo en el marco del Día Mundial de la Higiene de Manos y cada 15 de octubre, por el Día Mundial del Lavado de Manos. El problema es que no todos pueden hacerlo, debido a una limitación estructural en millones de hogares del mundo: el acceso al agua potable.
Más de 3 mil millones de personas no tienen acceso al agua / Pixabay (Imagen ilustrativa) Lavarse las manos no es fácil para todxsDe acuerdo con estimaciones de la OMS y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), cerca de 3 mil millones de personas en el mundo no tienen acceso a instalaciones básicas para lavarse las manos con agua y jabón dentro de sus hogares. Incluso durante la pandemia, los datos mostraron que alrededor de 3 de cada 10 personas no contaban con condiciones mínimas para hacerlo en casa. En México, aproximadamente el 28 por ciento de los centros de salud no tiene acceso adecuado a insumos básicos de higiene, como agua o jabón. Y a esto se suman las diferencias entre regiones: en zonas rurales o con infraestructura limitada, el acceso al agua es mucho más inestable.
Guia de lavado de manos / Kimberly-Clark ¿Cómo lavarse las manos correctamente?Las autoridades sanitarias recomiendan seguir estos pasos:
El proceso debería durar entre 30 y 60 segundos, y realizarse en momentos específicos como antes de comer, después de ir al baño, al llegar a casa o tras toser o estornudar.
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