Jueves 14 Mayo 2026

Mientras gran parte de la población duerme, en los campos de Los Reyes de Juárez, la jornada agrícola comienza desde la madrugada. Para Gamaliel, campesino de la región, trabajar la tierra significa levantarse entre las 2:00 y las 4:00 de la mañana para sembrar, arar, fumigar o preparar los cultivos antes de que el sol complique las labores.

En el marco del Día del Trabajador Agrícola, este 15 de mayo, el productor aseguró que, además de las demandas y dificultades históricas del sector, hoy el campo enfrenta una necesidad urgente: mayor inversión y tecnificación para garantizar la producción y mejorar las condiciones de vida de los agricultores.

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En entrevista con El Popular, periodismo con causa, destacó que el conocimiento tradicional sigue siendo fundamental para muchos cultivos; sin embargo, dijo que la implementación de nuevas técnicas como el acolchado y el riego por goteo han permitido optimizar recursos y reducir gastos en agua, fertilizantes y deshierbe.

Advirtió que gran parte de los productores todavía no tiene acceso a infraestructura suficiente para modernizar sus procesos. Por ello, consideró indispensable impulsar proyectos de invernaderos y nuevas tecnologías agrícolas.

Campos de cultivo en Los Reyes de Juárez / Anaid Piñas

Gamaliel aseguró que contar con invernaderos permitiría diversificar cultivos y producir alimentos que actualmente son difíciles de mantener en campo abierto debido al alto costo de fumigación y fertilización. Entre ellos mencionó el jitomate, la berenjena, los morrones, el pepino, el melón y la sandía.

Destacó que la caída en los precios de compra dificulta que los campesinos puedan asumir solos los costos de modernización, por lo que consideró importante el respaldo gubernamental mediante subsidios o programas de apoyo.

Campos de cultivo en Los Reyes de Juárez / Anaid Piñas

Inestabilidad de los precios vs el orgullo de producir

El productor señaló que otro de los principales problemas sigue siendo la inestabilidad en los precios de las hortalizas, situación que se agravó recientemente por las tensiones comerciales internacionales y la disminución de exportaciones.

Explicó que productos como el brócoli, la espinaca, el epazote y la hierbabuena registraron bajas en sus precios tras la saturación del mercado nacional. Además, recordó que las recientes granizadas en municipios cercanos también dañaron cultivos y afectaron la economía de las y los campesinos.

A esto se suma la presencia de intermediarios o “coyotes”, quienes compran cosechas completas para revenderlas a precios más altos en centrales de abasto y mercados.

Campos de cultivo en Los Reyes de Juárez / Anaid Piñas

Pese a este panorama, Gamaliel aseguró que el trabajo agrícola continúa siendo motivo de orgullo, principalmente por la satisfacción de producir alimentos que llegan diariamente a miles de hogares mexicanos y que en esa labor puede honrar de paso el legado generacional de su propio padre, por lo que la esperanza de que cada cultivo “se logre” nunca se apaga.

“La palabra para definir el trabajo en el campo es satisfacción. La satisfacción de un campesino se da desde que ve su planta crecer bonita. Desde que nace, todo parejo. Al ver que la planta está bonita, la cortas, la llevas al mercado y saber que toda esa producción sirve para alimentar al país es satisfacción plena. MI papá, cuando sembraba sus nopales, se sentía, él decía ‘útil a la sociedad’, porque pues todo requiere un costo. Costo de transporte, costo del trabajo, costo de servicios, pero él decía que valía la pena que un hombre siembre su terreno, produzca su alimento y que ese alimento llegue a más personas. Satisfacción. Yo creo que es la palabra más completa, sentir que funcionas para algo en la sociedad”, detalló.