La burocracia y la sobrecarga administrativa se han convertido en uno de los principales obstáculos para la enseñanza en Puebla, por encima de la precarización laboral o la indisciplina estudiantil. Docentes de distintos niveles educativos coincidieron en que las exigencias fuera del aula desgastan su labor y limitan el tiempo destinado a la formación académica y humana de las y los estudiantes. Para Sarai Rivadeneyra Morales, quien ejerce la docencia desde hace 11 años en San Miguel Tzinacapan, comunidad perteneciente al municipio de Cuetzalan, una de las principales adversidades en su profesión es la sobrecarga de actividades administrativas, no tanto la precarización laboral ni la probable indisciplina o falta de atención de alguno de sus estudiantes. Si bien reconoció que este último fenómeno está presente en las aulas, explicó que lo percibe como una característica propia de la edad de sus alumnas y alumnos. Te puede interesar: SEP se retracta: clases terminarán el 15 de julio y no habrá vacaciones adelantadas Es oportuno mencionar que Sarai es maestra en un bachillerato general de una escuela pública, sector donde existe una mayor presencia de docentes, con un 72 por ciento, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En entrevista para El Popular, periodismo con causa, consideró la burocracia como uno de los principales obstáculos en la enseñanza, porque implica cumplir con actividades extracurriculares que también se exigen a las y los alumnos.
Con un tono de voz armonioso y tranquilo, que confirma su vocación, así como sus oportunas herramientas pedagógicas, explicó que a veces se le pide al alumnado cumplir con cursos en línea, pese a no contar con la tecnología adecuada para ello.
Sarai detalló que actualmente labora 20 horas a la semana, impartiendo un Taller de Ciencias, que es una materia de investigación, y la asignatura de Consciencia Histórica. No obstante, a lo largo de su trayectoria también ha enseñado Artes y Comunicación.
Sarai Rivadeneyra Morales / Cortesía Acerca de la precarización laboral, sostuvo que no es tan grave en algunos niveles, por ejemplo, en básico y en telesecundarias, pero abundó que se acentúa en bachillerato, porque ahí los maestros están contratados por hora clase. En cuanto a posibles actitudes desafiantes de sus estudiantes, indicó que en las comunidades alejadas de las urbes los docentes se enfrentan a otro tipo de realidades.
Sarai agregó que una de sus principales satisfacciones es ver a sus alumnas y alumnos concretar sus sueños o convertirse en grandes artistas.
Cuestionada sobre si la enseñanza es mejor en escuelas públicas o privadas, respondió que hay de todo en ambos casos. Según cifras del Inegi, actualizadas hasta el ciclo escolar 2024-2025, en México siete de cada 10 profesores son mujeres, por lo que ella forma parte de esa numeralia.
Si estás formando estudiantes o seres humanos críticos, lo estás haciendo bienPor su parte, Odorico Mora Carreón empezó a dar clases a los 15 años tras cursar una carrera técnica de idiomas en un sitio que, con el paso del tiempo, se convirtió en lo que hoy es la Facultad de Lenguas de la BUAP.
El docente aseguró, sin ningún tipo de titubeo, que ser maestro es la segunda cosa que más disfruta en la vida, pues la primera es ejercer su paternidad. Mencionó que, en educación superior, la mayoría de colegas busca impartir cátedra en, por lo menos, dos instituciones, no solamente para tener más ingresos, sino también para contar con prestaciones que en ciertos planteles no existen. Datos del Inegi revelan que, en Puebla, el nivel superior es el tercero con más docentes, conformado por más de 18 mil 500 personas, quedando detrás de primaria y secundaria, que hasta 2025 tenían 29 mil 218 y 20 mil 443 representantes, respectivamente.
Odorico Mora Carreón / Cortesía A decir de Mora Carreón, uno de sus mayores motivos de orgullo es ver a sus estudiantes adoptar posturas críticas ante distintas situaciones, algo que otras personas podrían catalogar como negativo. Sostuvo que enfrentarse a voces y personalidades de ese tipo es sinónimo de que los docentes están realizando una buena labor pedagógica o didáctica.
En cuanto a la precarización laboral, sostuvo que es una problemática que no solo se vive en el sector educativo, sino en todas las profesiones, aunque subrayó que un problema mayor es romantizar la sobrecarga de actividades. En ese sentido, explicó que, más allá de las horas clase, las y los maestros invierten mucho tiempo en la preparación de las mismas, algo que no suele ser recompensado en su justa dimensión. Y agregó que otra coyuntura a la que se enfrentan los docentes es la designación de operadores políticos en altos puestos, que solo ven la educación como un instrumento de interés partidista. El docente también mencionó que actualmente hay colegas suyos que, para completar sus quincenas, se dedican a otras actividades, como la venta de productos por catálogo o ser chóferes de plataformas. Derivado de lo anterior, señaló que "educar es un acto de amor", frase perteneciente a Paulo Freire, uno de los principales referentes de la pedagogía universal, quien percibía de manera más humana al alumnado.
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