Viernes 31 Julio 2026

Frente a una sociedad convulsa y cada vez más polarizada, la respuesta para rescatar a las juventudes no se encuentra únicamente en los libros de texto ni en las cuatro paredes de un salón de clases.

Para Mirna Toxqui Oliver, rectora de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo (UTH), la clave de la permanencia escolar y el bienestar emocional de las y los estudiantes radica en un principio fundamental pero un tanto olvidado: el acompañamiento humano, la empatía y la presencia activa de padres y maestros en su vida.

“El acompañamiento que puedes generar hoy con los papás, con los alumnos de la mano con los padres, eso puede mejorar las condiciones. Hoy vemos de repente jóvenes que tienen temas de ansiedad o casos que han pensado en el suicidio… La cercanía que tú puedes generar con ellos te permite ir viendo cómo trabajar”

Aseguró la rectora en entrevista para El Popular, periodismo con causa.

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¿Qué necesitan las juventudes actuales para estar bien?

En un contexto donde con frecuencia se califica apresuradamente a las nuevas generaciones como la “generación de cristal”, Mirna Toxqui rechaza de manera tajante este etiquetado reduccionista.

Para la académica, las juventudes actuales no enfrentan deficiencias de carácter, sino una profunda necesidad de atención, respeto y espacios donde canalizar sus talentos. La creciente ola de ansiedad, apatía e incluso intenciones de deserción o suicidio que aqueja a la educación superior es el reflejo de una desconexión social y familiar que urge reparar.

“En casa es donde se forman los valores, donde se educa. Entendemos que es un proceso y a veces también hay malas influencias, pero al final si tienes las bases y si sabes discernir entre lo que es bueno y lo que es malo… Cuando ves que tus hijos deciden lo positivo, te graduas como papá. Sí es importante y es muy válido el acercamiento y el generar ese tipo de apoyos y de respaldo que en educación se requiere. Hay que trabajar de la mano, hay que hacer equipo”

Aseguró quien lleva año y medio al frente de la UTH.

Ante esta realidad, la Universidad Tecnológica de Huejotzingo ha decidido romper el paradigma tradicional que supone que, al llegar a la universidad, las y los estudiantes ya no necesitan de sus tutores.

Bajo la premisa de que “nunca es tarde para regresar al amor de los padres con los hijos”, la institución implementó una Escuela para Padres a nivel universitario.

A través de redes directas de comunicación y talleres de orientación psicopedagógica, se busca reinstaurar la comunicación en el hogar, llamando a las y los tutores a involucrarse activamente en la vida académica y emocional de sus hijos e hijas.

“Ha sido una buena oportunidad de acercar y de regresar al amor de los padres con los hijos y viceversa, porque si generamos también hijos que sean agradecidos en la vida; a los padres siempre se les necesita, hasta cuando eres casado. Entonces es algo que estamos generando con ellos y ha sido algo muy positivo”

Explicó la egresada en Comunicación de la UPAEP.

Al final, el mensaje de la rectora para los padres y madres de familia es directo: “Papás, abrácenlos, bésenlos, díganles palabras que los motiven a salir adelante... En todo esto lo que se requiere es comunicación”.

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Prevención desde la infancia y contención en las aulas

Mirna Toxqui explica que la estrategia de contención no se limita al campus universitario.

Conscientes de que los vacíos emocionales y los traumas infantiles se manifiestan con fuerza en la etapa adulta, la Universidad Tecnológica de Huejotzingo ha extendido sus programas psicopedagógicos hacia la educación básica, colaborando con escuelas primarias y secundarias de la región para prevenir problemáticas como el consumo de sustancias y el aislamiento antes de que el alumnado ingrese a la educación superior.

“Hay apoyo psicopedagógico, hay talleres para padres, porque si desde la primera infancia lo trabajamos, prevenimos para que cuando lleguen a la universidad no tengan ese tipo de situaciones que hoy vivimos. Vivimos muy rápido, tenemos muchas situaciones en las que papá y mamá siempre han trabajado, pero hoy se ha visto más constante el tema de los medios, la tecnología, a veces se vuelve un muro la comunicación real con la la familia”

Dijo quien está al frente de un plantel de más de 3 mil alumnos y 350 profesores.

La rectora enfatiza que la labor docente debe evolucionar frente a la era digital y los aparatos tecnológicos. Más allá de exigir entregas académicas mecánicas, el profesorado tiene el reto de brindar un acompañamiento cercano que despierte el pensamiento crítico, la motivación y el sentido de utilidad práctica de lo que aprenden en el aula.

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Para Mirna Toxqui, cuando a un joven se le ofrece un proyecto con propósito, movilidad internacional o un enlace directo con el sector productivo mediante la educación dual, se le está otorgando una razón poderosa para mantenerse firme en sus estudios y con la mirada puesta en el futuro.

“No solo son temas académicos en aulas, sino también es traspasar las aulas. No es solo cuatro paredes, una eduación. Hay que ir viendo más allá y en función a ello estamos mejorando en calidad, estamos mejorando en las áreas prácticas, eso les da mayores garantías de ser contratados y ocupar los mejores espacios gracias al trabajo que tienen y lo que han desarrollado”

En última instancia, según la entrevistada, en la Universidad Tecnológica de Huejotzingo la lucha contra la deserción y las crisis emocionales no se gana con discursos críticos, sino con tiempo de calidad, contención ética y un trabajo de equipo entre familia y academia.

“La sociedad hoy tiene que contagiar de actitudes positivas, de más humanismo, porque eso a veces es lo que requerimos, no tanto el ser críticos en ciertas actitudes o en ciertos temas, sino más bien es un tema de trabajarlo en conjunto de dar ese fortalecimiento que enriquezca esas áreas de oportunidad que todos tenemos”, aseguró.

Al abrirle la puerta a padres y a madres y brindarles herramientas a maestros para escuchar antes de juzgar, la Universidad Tecnológica de Huejotzingo busca contagiar un sentido de humanismo capaz de demostrarle a cada estudiante que no está solo en su camino.