La mayoría de los aspirantes a la universidad no elige una carrera. Va descartando opciones que no le gustan, que no conoce, que escuchó que “no dejan dinero” y se queda con la que sobre al final. El resultado es previsible. Según el IMCO (Compara Carreras 2025), las carreras con mayor matrícula en México son las mismas desde hace una década: Derecho, Administración, Contaduría e Ingeniería Industrial. No porque sean las mejores para todos, sino porque son las más conocidas. El costo de una mala elección es alto. El Instituto Mexicano de Orientación Vocacional, citado por la gaceta de la UnADM-UNAM, estima que cada alumno que deserta o cambia de carrera le cuesta al Estado alrededor de $120,000 pesos en una universidad pública; en una privada, la pérdida puede superar los $400,000 pesos. Este artículo no propone soluciones mágicas, sino cuatro preguntas concretas que ayudan a salir de la parálisis y a tomar una decisión bien informada. ¿En qué materias te va bien y disfrutas de verdad?Ser bueno en algo y disfrutarlo no es lo mismo, aunque solemos confundirlos. Alguien puede sacar buenas notas en matemáticas por disciplina y constancia, sin querer dedicarse a eso el resto de su vida. Alguien más puede amar la historia y, al mismo tiempo, creer que “no sirve para ganarse la vida” en términos profesionales. El primer filtro real está en la intersección entre lo que te va bien y lo que, además, disfrutas hacer. La gaceta de la UnADM (UNAM) define la orientación vocacional como un proceso de autoconocimiento que implica identificar nuestros intereses y objetivos de vida, no como un test de 20 minutos que arroja tres opciones de carrera. Ese proceso toma tiempo, y empieza con preguntas simples, no con un cuestionario estandarizado. Una forma práctica de arrancar:
Ese patrón apunta hacia áreas profesionales concretas, aunque todavía no tengas el nombre exacto de una carrera. No necesitas un test vocacional caro para empezar. Necesitas honestidad contigo mismo sobre qué disfrutas de verdad, más allá de la calificación que sacas. Si de todas formas quieres una herramienta de apoyo, la UNAM ofrece de forma gratuita UNAMORIENTA (orienta.unam.mx), con información de todas sus carreras y testimonios de egresados.
¿En qué trabajos te imaginas a los 30?Cambiar la pregunta de “¿Qué quieres estudiar?” a “¿Qué te imaginas haciendo en el futuro?” ayuda más de lo que parece. La carrera es un medio, no un fin en sí mismo. Quien se imagina trabajando en un hospital no necesariamente tiene que ser médico. Puede ser administrador hospitalario, ingeniero biomédico, psicólogo clínico o nutriólogo. Quien se imagina con su propio negocio puede estudiar administración, mercadotecnia, diseño o ingeniería, dependiendo del tipo de negocio que tenga en mente. La pregunta obliga a pasar de pensar en el nombre del título al trabajo del día a día. Te aconsejamos hablar con dos o tres personas que ya trabajen en lo que a ti te interesa. No les preguntes si les gusta su carrera, sino cómo es, por ejemplo, un martes normal para ellos, con quién hablarían, dónde estarían, qué tipo de problemas resolverían. Cuanto más detallada sea esa imagen, más fácil es notar si de verdad te atrae o si solo suena bien cuando lo dices en voz alta frente a la familia. Como dato de contexto, según la ENOE (INEGI), un profesionista en México gana en promedio el doble que una persona con solo bachillerato terminado. Esa diferencia, sin embargo, varía enormemente entre una carrera y otra, así que conviene revisarla por profesión específica antes de sacar conclusiones generales. ¿Esa carrera tiene demanda laboral hoy?La pasión importa, pero también importa saber si alguien va a pagarte por ejercerla. Investigar la demanda laboral de una carrera no requiere ser economista ni pasar horas leyendo reportes técnicos. Dos fuentes públicas y gratuitas bastan para empezar:
Según el IMCO (Compara Carreras 2025), las carreras de Tecnologías de la Información y Comunicación lideran el ranking con $25,761 mensuales de ingreso promedio, seguidas de Medicina ($25,732) y Administración Pública ($25,678). Solo el 8% de los egresados universitarios en México pertenece a carreras del área STEM. Eso explica en buena parte por qué esas áreas pagan más. Vale la pena cruzar ambas fuentes antes de sacar conclusiones: el Observatorio Laboral muestra si hay vacantes reales en tu región, mientras que el ranking del IMCO ubica esa carrera dentro del panorama nacional completo. Que una carrera tenga un salario promedio más bajo no la convierte automáticamente en mala opción. Las carreras del área educativa, por ejemplo, tienen de las tasas de desempleo más bajas del país, entre 0.5% y 0.8%, aunque sus sueldos promedio no encabecen ningún ranking. Este ejercicio no busca que elijas la carrera con el sueldo más alto sin importar nada más. Busca que decidas con los ojos abiertos, sabiendo de antemano si el campo que te interesa tiene un mercado laboral amplio, limitado o en crecimiento, y ajustando tus expectativas de acuerdo con eso. Elegir carrera no se trata solo de perseguir el sueldo más alto. Se trata de encontrar el punto donde tu interés, lo que se te da bien y la demanda real del mercado se cruzan. ¿La puedes cursar cerca de casa o necesitas mudarte?La logística no es un detalle menor. Es un factor decisivo para terminar la carrera o abandonarla a medio camino. De nada sirve enamorarse de un programa si el campus queda a tres horas de distancia, si el horario es incompatible con tu trabajo o si la colegiatura no cabe en el presupuesto familiar. Según la SEP (Principales Cifras 2024-2025), la tasa de abandono en educación superior fue del 8.1% en el ciclo más reciente, y las dificultades económicas y logísticas están entre las principales causas reportadas.
Antes de decidirte, ubica en un mapa los planteles donde puedes estudiar la carrera de tu preferencia y analiza si hacer ese trayecto todos los días es aceptable o no. Vale la pena también considerar la modalidad. Si necesitas trabajar mientras estudias, una licenciatura ejecutiva, sabatina o en línea puede ser más viable que una presencial de lunes a viernes. Instituciones con múltiples planteles y horarios flexibles, como UIN, con 25 sedes en la Ciudad de México, el Estado de México y Guanajuato, turnos de matutino a sabatino y becas que permiten que la logística no sea el motivo por el que descartas la carrera que realmente te interesa. ConclusiónElegir carrera no requiere tener la vocación “clara” desde el primer día. ¿Qué disfrutas y en qué eres bueno? ¿Qué tipo de trabajo te imaginas haciendo dentro de diez años? ¿Hay demanda real para eso? ¿Puedes estudiarlo sin que la distancia o el costo te saquen del camino? Estas cuatro preguntas no te llevarán mágicamente a la respuesta ni sustituyen una conversación con un orientador vocacional. Lo que sí hace es reducir las opciones a una lista clara y manejable. Quedarse paralizado, o elegir por descarte, aumenta las probabilidades de desertar o de cambiar de carrera a la mitad, con el gasto de tiempo y dinero que eso implica tanto para el estudiante como para la familia. Para quienes buscan un modelo donde la elección de carrera se acompaña con orientación vocacional, explora las licenciaturas en Universidad Insurgentes, presenciales y en línea.
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