Lunes 14 Septiembre 2026

Organizaciones civiles pidieron mayor regulación y prevención en torno a los ductos de gas natural que atraviesan calles de Puebla, luego de la fuga registrada el domingo en la capital poblana, que movilizó a cuerpos de emergencia y generó afectaciones a la circulación.

Integrantes de Manu Vive AC, organización dedicada a la prevención de siniestros viales, señalaron que la seguridad de estas instalaciones también debe analizarse desde la perspectiva de los riesgos que representan para quienes transitan por las vialidades.

“Nosotros luchamos y trabajamos por evitar siniestros viales. Hay mucho por hacer y, en este caso, trabajamos por regular la obtención de licencia de conducir para operadores de transporte público, pesado y de sustancias peligrosas”, expusieron.

La organización planteó que la presencia de ductos de gas natural bajo las calles requiere mayores controles, particularmente en zonas donde se realizan obras, excavaciones o circulan vehículos pesados.

Una fuga de gas movilizó a cuerpos de emergencia en Puebla y reabrió el debate sobre la seguridad de los ductos.

“En las calles corren cientos de kilómetros de tuberías de gas. Hemos visto que cuando estas situaciones de riesgo pasan nadie se quiere hacer responsable, ni el municipio, ni los contratistas, ni las gaseras; la política es que el negocio sí es de ellos, el riesgo es de todos y la responsabilidad es de nadie”, señalaron.

El incidente registrado en Puebla también generó pronunciamientos ciudadanos sobre la necesidad de contar con información precisa sobre la ubicación de las tuberías y reforzar los mecanismos de coordinación entre empresas distribuidoras, autoridades y responsables de obras públicas para evitar daños a la infraestructura.

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La red de distribución de gas natural en la capital poblana es operada por ENGIE, empresa que presta el servicio mediante una concesión. La discusión sobre la seguridad de los ductos ocurre en un contexto en el que las fugas de gas han requerido en distintos momentos la intervención de Protección Civil, cuerpos de bomberos y otras corporaciones de emergencia.

Para las organizaciones, la atención de una fuga no debe limitarse a la respuesta posterior al incidente, sino incluir medidas preventivas para identificar riesgos, supervisar intervenciones en la vía pública y establecer responsabilidades cuando se produzcan daños a las instalaciones.