El impacto de la violencia, la inseguridad y los fenómenos meteorológicos adversos no solo se mide en cifras delictivas o materiales, sino en la huella social que deja en las comunidades. Entre octubre de 2020 y octubre de 2025, el 1.3 por ciento de los habitantes del estado de Puebla experimentó desplazamiento forzado interno, al verse obligados a abandonar sus hogares y comunidades para salvaguardar su integridad. Así lo revelan los datos más recientes de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), instrumento que por primera vez permite dimensionar de manera oficial la magnitud de la movilidad humana provocada por causas ajenas a la voluntad de la población en la entidad. Las razones del éxodo poblanoEl informe del INEGI identifica dos detonantes principales para este fenómeno en el periodo de análisis: la inseguridad o violencia delictiva y las catástrofes naturales. En Puebla, el despojo de tierras, las amenazas del crimen organizado en zonas rurales y de tránsito, así como los desbordamientos e inundaciones registrados en diversas regiones del estado, sobre todo en la Sierra Norte, la Sierra Negra, la Sierra Nororiental y la Mixteca, en los últimos cinco años, han obligado a familias enteras a rehacer sus vidas en otros municipios o estados. Este desplazamiento interno se suma a la constante presión migratoria que vive la entidad, la cual se consolida como el cuarto estado a nivel nacional con mayor expulsión de migrantes hacia el extranjero, con 6.2 por ciento del total nacional, configurando un escenario donde la movilidad humana está fuertemente marcada por la búsqueda de supervivencia y mejores condiciones de vida.
¿Qué es el desplazamiento forzado?De acuerdo con la metodología del INEGI para programas como la Encuesta Intercensal y los censos de población, el desplazamiento forzado interno se define como el movimiento de personas que se han visto obligadas a cambiar de lugar de residencia habitual dentro del territorio nacional debido a causas involuntarias o de fuerza mayor que amenazan sus vidas, integridad o medios de subsistencia. Para esta medición, el INEGI identifica a la población que tuvo que dejar su vivienda o comunidad por inseguridad o violencia delictiva, así como por desastres naturales o de origen humano. En el primer caso se consideran situaciones relacionadas con amenazas, violencia, presencia de grupos delictivos, despojo de bienes u otras circunstancias que ponen en riesgo la seguridad de las personas. En el segundo, eventos como inundaciones, deslaves, sismos o sequías extremas que destruyeron viviendas o hicieron inhabitable una localidad. Te puede interesar: Día de los Refugiados: Puebla registra 777 migrantes por razones humanitarias Un problema que afecta a todo el paísDe acuerdo a la Encuesta Intercensal 2025, el 1.5 por ciento de la población total del país experimentó algún tipo de desplazamiento por inseguridad, violencia o desastres. En ese periodo, 510 mil hogares tenían al menos a una persona que se vio obligada a cambiar de residencia debido a la violencia o inseguridad delictiva. En conjunto, esos hogares estaban conformados por alrededor de 1.6 millones de personas. Por otra parte, 152 mil hogares contaban con al menos una persona que tuvo que desplazarse por desastres naturales o de origen humano. Dichos hogares estaban integrados por aproximadamente 486 mil personas.
Las mayores proporciones de población que experimentó desplazamiento forzado por inseguridad, violencia o desastres se registraron en Guerrero, con 3.4 por ciento; Morelos y Baja California Sur, con 2.4 por ciento cada uno; Colima, con 2.3 por ciento; y Zacatecas y Querétaro, con 2.2 por ciento. En contraste, las menores proporciones se observaron en Coahuila, con 0.8 por ciento, y en Campeche, Oaxaca y Nuevo León, con 0.9 por ciento cada uno. A nivel nacional, la inseguridad y la violencia delictiva representaron la principal causa de desplazamiento interno, mientras que el resto de los casos estuvo asociado con desastres naturales o de origen humano. |