Las versiones que anticipan un escenario en el que la inteligencia artificial (IA) sustituya por completo al ser humano o incluso provoque la desaparición de la especie no corresponden con la realidad actual, consideró Roberto Salazar Márquez, profesor de Ingeniería de Software de la UPAEP Puebla. El académico señaló que, si bien el avance de esta tecnología traerá consecuencias importantes, particularmente en materia económica, laboral y de consumo de recursos naturales, no existe actualmente, desde su perspectiva, un escenario catastrófico que permita afirmar que la IA terminará con la humanidad. Salazar Márquez sostuvo que algunas de las teorías que plantean una supuesta sustitución total de las personas o incluso la desaparición de la especie humana tienen mayor relación con intereses políticos y con la disputa tecnológica entre algunos países. Explicó que la inteligencia artificial no es un tema exclusivo de Estados Unidos, pues su desarrollo y utilización involucran también a otras naciones. Además, su uso ya se encuentra presente en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde la educación y la comunicación hasta la industria, los servicios y el desarrollo de software. El profesor reconoció que el mercado laboral sí tendrá modificaciones conforme aumente el uso de estas herramientas. Sin embargo, aclaró que esto no significa necesariamente un reemplazo absoluto de las personas, debido a que existen procesos que requieren supervisión, criterio y toma de decisiones humanas. Te puede interesar: Buscan acercar a 17 mil estudiantes de tecnológicos de Puebla a las empresas Como ejemplo, mencionó a las y los desarrolladores de software, cuyo trabajo puede apoyarse cada vez más en herramientas de inteligencia artificial para generar código, detectar errores o agilizar determinados procesos, pero que requiere de profesionales capaces de revisar, corregir y validar los resultados. Ante este panorama, consideró que el principal reto no es pensar en un futuro en el que las máquinas sustituyan completamente a las personas, sino comprender cómo utilizar estas herramientas, establecer límites y mantener la participación humana en aquellas decisiones que requieren responsabilidad y criterio. El especialista señaló que la discusión sobre inteligencia artificial debe considerar también sus efectos económicos, laborales y ambientales, sin caer en escenarios catastróficos que, desde su perspectiva, hasta ahora no corresponden con la realidad del desarrollo y uso de esta tecnología. |