Viernes 25 Septiembre 2026

Entre el follaje, los patos mexicanos y las aguas tranquilas de la Laguna de San Baltazar —uno de los pulmones ecológicos más importantes de Puebla capital— habita un inquilino inesperado que se ha vuelto una leyenda urbana.

 

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Se llama Fugaz, un pequeño cocodrilo que mide apenas un metro de largo y llegó en noviembre del año pasado, víctima del abandono de algún comprador irresponsable.

Fugaz se ha adaptado a la vida silvestre en la Laguna de San Baltazar, sin representar un peligro para nadie. Foto esimagen.mx

Desde entonces, este pequeño reptil se ha adaptado a la vida silvestre sin molestar a nadie, convirtiéndose en un recordatorio de la fragilidad de la fauna y del respeto que le debemos a la naturaleza.

A pesar de las alarmas iniciales que suelen encenderse ante la presencia de un cocodrilo, la administración del parque aclara que Fugaz no representa peligro para la fauna del lugar ni para los visitantes.

“Su dieta ahorita como está chiquito es puro pescado. No afecta ni a los usuarios ni a nadie. Él no sube a la pista, nada más se la pasa en la isla tomando el sol; nos tiene más miedo él a nosotros”, explica Joana Salazar, administradora de la Laguna de San Baltazar.

Joana Salazar, administradora de la Laguna de San Baltazar.

Inofensivo, pero víctima de la curiosidad humana

Lejos de ser una amenaza, el propio animal ha tenido que lidiar con la imprudencia de algunos visitantes. Joana Salazar señala que el verdadero riesgo para Fugaz es el acoso.

“Hay gente que viene y lo molesta; le avientan piedras, le avientan ramas o la gente que anda en lanchas se acerca demasiado y con el remo lo quieren estar lastimando”, asegura en entrevista para El Popular, periodismo con causa.

Como recomendación, la administradora pide a las y los usuarios que, si lo llegan a ver, no se acerquen, no porque les vaya a hacer algo, sino más bien para que Fugaz no se espante.

“Que lo respeten y que respeten el hábitat”, enfatiza quien lleva cerca de 30 años laborando en el lugar.

¿Por qué le pusieron “Fugaz” al cocodrilo?

Fiel a su nombre, “Fugaz” debe su nombre a la destreza con la que desaparece en el agua. A diez meses de su hallazgo, trabajadores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) continúan con las labores para atraparlo y llevarlo a un refugio seguro, pero el pequeño cocodrilo ha demostrado ser más astuto.

Cuando recién llegó a la laguna estaba acostumbrado al contacto humano: “Te acercabas y no se asustaba”, explica Joana Salazar. Sin embargo, tras varios meses de intentos de captura y ante las molestias de algunos usuarios, se volvió escurridizo y audaz.

En entrevista para El Popular,  Joana Salazar, explica como fue el hallazgo del cocodrilo

Hoy en día, basta con que alguien intente acercarse para que, en un instante, se sumerja y desaparezca en el agua.

Personal de Profepa coincide en que el cocodrilo no representa un riesgo debido a su tamaño. Capturarlo ha sido complicado, aunque han colocado trampas e implementado nuevas metodologías para atraparlo sin lastimarlo y trasladarlo a un espacio adecuado.

“Nos ha costado agarrarlo, porque está chiquito y es escurridizo, nada como pez en el agua. No es peligroso. Si el cocodrilo te ve, el cocodrilo se va, no es que ataque a la persona”.

Un refugio natural que resiste al abandono de mascotas

Fugaz, explica el especialista, podría vivir de forma segura en la laguna durante dos o tres años más sin representar un peligro, ya que tarda en crecer. Sin embargo, el objetivo final es rescatarlo y trasladarlo a un espacio más seguro, como Africam Safari.

Lamentablemente, su caso no es aislado. La Laguna de San Baltazar se ha convertido involuntariamente en un punto donde ciudadanos irresponsables abandonan animales exóticos:

“Hay gente que compra animales que no son para (tener de) mascotas. Por ahí andan unos pejelagarto, nos han venido a tirar también otras especies de patos, un pelícano y también tortugas”, confiesa Joana.

A pesar de estas problemáticas, el parque —rescatado y coordinado con el impulso de la ambientalista Verónica Mastretta y su fundación Puebla Verde— se consolida como un gran pulmón para la capital poblana.

Con un costo simbólico de acceso de 10 pesos para adultos y 5 pesos para infantes y adultos mayores, el espacio protege especies autóctonas como el pato mexicano, garzas, iguanas, pavorreales y aves rapaces que llegan a anidar.

Piden a las y los visitantes no molestar al cocodrilo, respetarlo y no asustarle. Foto esimagen

Mientras las autoridades ambientales coordinan el momento preciso para su rescate y traslado, Fugaz continuará saliendo como cada día a tomar el sol en sus troncos favoritos que yacen sobre la isla de la laguna.

La invitación de la administración para quienes acuden al parque es disfrutar de la naturaleza con empatía y distancia: admirar la vida silvestre sin alterarla, recordando que en este rincón de la ciudad, también los animales merecen respeto.