Viernes 13 Marzo 2026

En entrevista para #SentidoComún sobre feminismo, juventudes e igualdad, la politóloga, socióloga y feminista Sol Cortés Bautista colocó en el centro de la discusión la capacidad de respuesta del Estado mexicano frente a la violencia contra las mujeres y el funcionamiento de las instituciones encargadas de atender esta agenda.

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A lo largo de la conversación, Cortés sostuvo que más que hablar de los retos del feminismo, la discusión debe enfocarse en las pendientes que siguen sin resolverse desde la sociedad y las instituciones.

La idea debería de ser cuáles son las deudas pendientes que tiene la sociedad con el feminismo”.

Entre esas deudas enlistó la permanencia de desigualdades y violencias que siguen presentes en distintos ámbitos: “desigualdades que tienen que ver todavía con la con la brecha salarial, desigualdades que tienen que ver con la violencia digital”, además del sistema de cuidados que, señaló, continúa recayendo sobre mujeres y niñas.

También ubicó entre las demandas urgentes la violencia feminicida, la trata de personas y la crisis de desapariciones. “Por supuesto, pues detener la ola de violencia feminicida que sigue habiendo en el mundo, en nuestro país y la ola de desaparecidas”, expresó.

Un aparato institucional lento y sin autonomía suficiente

Al ser consultada sobre la respuesta del Estado mexicano, Sol Cortés utilizó una analogía para describir el funcionamiento institucional ante la crisis de violencia de género.

El estado mexicano en estos momentos está sufriendo ese ese elefante reumático que no puede dejar de cargar con el peso institucional de cómo resolver estas crisis”, 

En su explicación, señaló que existen fallas en la operación institucional para atender tanto las violencias como a las víctimas directas e indirectas. Puso como ejemplo a hijas e hijos de víctimas de feminicidio, sobre quienes, dijo, persisten dudas sobre el acceso efectivo a los mecanismos de atención.

No sabemos si todas y todos estén inscritos en la Ley Nacional de Víctimas, no sabemos si a todos el Estado mexicano les ha retribuido como les corresponde”.

Cortés consideró que el problema no solo pasa por la existencia de normas o instituciones, sino por su capacidad real de operación. “Hay un andamiaje institucional que no es eficaz, que no es eficiente”, dijo. En ese sentido, añadió que los procedimientos administrativos pueden retrasar la atención: “nos lleva más tiempo en estar tratando de resolver cómo sale un cheque para una víctima y que se lleva el mismo tiempo que aclara un caso de feminicidio”.

En la entrevista también se refirió a la estructura financiera de las instancias de atención a mujeres en los estados. “Prácticamente todos los estados de la República… las secretarías de las mujeres o institutos de las mujeres en los estados dependen el 40 o 60% de su presupuesto de la Federación”, señaló. A partir de ello, explicó que esa dependencia complica la operación cotidiana porque obliga a esperar la llegada de recursos federales y sus reglas de operación.

Otro de los señalamientos centrales de Sol Cortés fue la falta de personal especializado al frente de las instituciones de género. “Estoy prácticamente segura que el 80% de las titulares de las secretarías de las mujeres en los estados no tienen idea técnicamente del tema de género y del tema de mujeres”, afirmó.

En ese punto, cuestionó el criterio con el que se designan esos cargos y sostuvo que ser mujer no basta para encabezar una dependencia de esa naturaleza.

El problema es que los gobernadores de los estados y las gobernadoras de los estados creen que por ser mujer puedes estar en la titularidad de la Secretaría de las mujeres. Y eso no basta”, .

Tensiones del feminismo y papel las jóvenes

También habló de otros temas vinculados con el movimiento feminista. Reconoció que existen distintos feminismos y tensiones internas, y planteó la necesidad de revisar cómo se ejerce el poder dentro de esos espacios. “No hemos construido el poder desde el feminismo”, expresó. En esa misma línea, insistió en la importancia de la interseccionalidad para establecer prioridades: “somos mujeres, somos mujeres pobres, indígenas y entonces entender que ellas deben de ir adelante”.

Sobre las juventudes, se dijo alentada por la forma en que nuevas generaciones se acercan al feminismo. “Hay una generación bien importante de chicas”, señaló, al tiempo que destacó la presencia de adolescentes en las marchas y la participación de jóvenes varones que comienzan a cuestionar privilegios y prácticas machistas.

En el terreno digital, sostuvo que las redes sociales cumplen una función doble. “A mí me parece que un poco de las dos”, respondió al ser cuestionada sobre si el feminismo digital empodera o simplifica la lucha. Consideró que estas plataformas permiten ampliar el alcance del mensaje, pero también exponen a agresiones y discursos de odio.

El rol de los hombres y de las escuelas

Finalmente, habló del papel de los hombres, las familias y las escuelas en la construcción de relaciones igualitarias. “Ustedes tienen que trabajar en eso, en vernos en verdad como iguales”, dijo al referirse a los varones. Sobre el ámbito escolar, advirtió que docentes no deben trasladar sus convicciones personales al aula cuando se trata de derechos ya reconocidos. “Tú no puedes ir a plantear lo que tú crees personalmente sobre los derechos ya ganados de las juventudes”, afirmó.

En la parte final de la entrevista, rechazó varios lugares comunes sobre el feminismo, entre ellos que ya no sea necesario porque la ley reconoce la igualdad. “Siempre va a ser necesario hasta que no consigamos la igualdad sustantiva”, concluyó.