Viernes 16 Octubre 2026

Ocupar más espacio del necesario en el transporte público podría dejar de considerarse únicamente una cuestión de modales para entrar en la discusión sobre la violencia en los espacios colectivos. Una iniciativa impulsada por la diputada de Morena Alma Delia Navarrete Rivera, desde el Congreso de la Ciudad de México, propone modificar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias para incorporar el llamado manspreading.

La propuesta busca reconocer la “expansión e invasión masculina en el transporte público” dentro de la categoría de violencia en la comunidad. Para ello, plantea considerar las conductas que consisten en ocupar de manera desproporcionada el espacio mediante la apertura excesiva de las piernas u otras posturas corporales que generen incomodidad, intimidación o limiten el espacio disponible para otras personas.

La iniciativa de la diputada Alma Delia Navarrete busca reconocer el manspreading como violencia y prevenir la invasión del espacio personal en el transporte público.

La iniciativa no contempla multas ni penas de cárcel. En su lugar, propone que las autoridades federales, estatales y municipales impulsen señalamientos, campañas informativas y medidas preventivas en el transporte público y otros espacios colectivos.

El planteamiento gira en torno a una conducta cotidiana que suele normalizarse, pero que puede afectar la convivencia en lugares donde los asientos son limitados y las personas tienen pocas posibilidades de cambiarse de sitio o alejarse de una situación incómoda.

¿Qué es el manspreading?

El término manspreading combina las palabras inglesas man (hombre) y spreading (extenderse). Se utiliza para describir la práctica de sentarse con las piernas excesivamente abiertas, hasta ocupar parte del espacio correspondiente a los asientos contiguos.

La conducta se asocia principalmente con los hombres y es especialmente visible en autobuses, vagones del Metro, trenes y otros medios de transporte colectivo. Cuando una persona extiende las piernas más allá del espacio que le corresponde, puede reducir el lugar disponible para otros pasajeros, obligarlos a sentarse de manera incómoda o impedir que alguien utilice un asiento contiguo.

La discusión se concentra en aquellas conductas que invaden el lugar de otras personas y pueden generar incomodidad, intimidación o restricciones para utilizar el transporte en condiciones de igualdad.

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¿Por qué se relaciona con la violencia de género?

El debate sobre el manspreading va más allá de la manera de sentarse y plantea preguntas sobre quién ocupa el espacio público, cómo se distribuye y qué conductas se consideran normales, incluso cuando afectan a otras personas.

El manspreading es la práctica de sentarse con las piernas excesivamente abiertas e invadir el espacio de otros pasajeros en el transporte público.

En el transporte colectivo, las posibilidades de reaccionar ante una invasión del espacio personal son limitadas. Una pasajera puede optar por cambiarse de asiento, permanecer incómoda o pedir a la otra persona que modifique su postura, con el riesgo de que su petición sea ignorada o genere una confrontación.

Desde una perspectiva de género, analizar estas situaciones permite examinar cómo ciertas prácticas cotidianas pueden afectar la comodidad, la autonomía y la percepción de seguridad de las mujeres. También invita a discutir por qué algunas conductas se minimizan como bromas o simples costumbres, pese a las molestias que ocasionan.