La organización Defensa Colectiva del Agua en Puebla denunció públicamente un nuevo episodio de contaminación crítica en el río Atoyac al documentar la presencia de una densa capa de espuma blanca flotando sobre el cauce. A través de evidencia videográfica difundida en redes sociales, el colectivo acusó directamente a la empresa concesionaria Agua de Puebla para Todos de cobrar tarifas de saneamiento durante 11 años sin entregar resultados tangibles en la recuperación del cuerpo de agua, calificando el escenario actual como un evidente infierno ambiental. Los activistas alertaron que la espuma transporta elementos altamente tóxicos para la salud humana y los ecosistemas, tales como plomo, mercurio, arsénico y cadmio, los cuales se vierten directo al afluente ante la falta de procesos de tratamiento por parte de la concesionaria y de cientos de industrias asentadas en la región. En respuesta a los señalamientos, la firma Agua de Puebla se deslindó del fenómeno argumentando que los residuos químicos observados no provienen de sus plantas operativas, atribuyendo el origen de la espuma a descargas clandestinas de origen ciudadano, así como a vertidos industriales no autorizados.
La gravedad de la situación en la cuenca del Alto Atoyac, que abarca los estados de Puebla y Tlaxcala, cuenta con precedentes de organismos internacionales, toda vez que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mantiene clasificada la zona bajo el estatus de emergencia sanitaria y ambiental. Informes previos del Relator Especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, elaborados en coordinación con centros civiles como el Fray Julián Garcés, revelaron que el Corredor Industrial Huejotzingo y más de 8 mil empresas automotrices, textiles y químicas han generado una sopa de contaminantes con más de 100 sustancias químicas y metales pesados difíciles de mitigar por los inoperantes sistemas de tratamiento locales. Te puede interesar: Cerca de 5 mil descargas contaminan el Río Atoyac y Zahuapan Esta problemática se agrava debido a que el 70 por ciento del agua superficial contaminada de la cuenca se utiliza de manera regular para el riego agrícola de la zona. Especialistas en ecología y salud pública advirtieron que la exposición prolongada y el uso de este líquido sin el saneamiento adecuado impacta de manera directa en la cadena alimentaria de la región, perpetuando un ciclo de daños irreversibles tanto en los ecosistemas ribereños como en las poblaciones que colindan con el afluente. |