Ante la falta de una alternativa definida por las autoridades estatales, municipios tlaxcaltecas que colindan con Puebla ya analizan la posibilidad de trasladar su basura al relleno sanitario de Chiltepeque, en la capital poblana, donde la recepción de cada tonelada ronda los 350 pesos, sin considerar los gastos de traslado. Entre los municipios que contemplan esta opción se encuentran Zacatelco, Xicohtzinco, Papalotla y San Pablo del Monte, entre otros, que podrían recurrir a infraestructura de Puebla para garantizar la disposición de sus desechos ante el cierre de las instalaciones de Atlangatepec. Actualmente, Chiltepeque no recibe únicamente la basura de la capital poblana, sino también la de Huejotzingo, Tecali de Herrera, Coronango, Cuautlancingo, Santa Clara Ocoyucan, Amozoc, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula.
En declaraciones previas, el director del Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL), Omar Rodríguez Corte, aseguró que recibir los residuos de otros municipios no representa una presión para la capacidad operativa de Chiltepeque. La recepción de basura de municipios distintos a Puebla comenzó en marzo de 2025, cuando se firmó un convenio con las alcaldías mencionadas, luego de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenara el cierre del relleno sanitario intermunicipal de San Pedro Cholula, en abril de 2024. En ese momento, la tarifa acordada fue de 300 pesos por tonelada. Los convenios tienen una vigencia aproximada de seis meses y pueden renovarse si los ayuntamientos involucrados así lo determinan. Te puede interesar: Relleno sanitario de Chiltepeque opera ya al 80% afirma RESA Chiltepeque, al límite de su capacidad operativaSin embargo, Chiltepeque mantiene una clausura temporal parcial impuesta por la Profepa desde mayo de 2026 por irregularidades en el manejo de lixiviados. Aunque la concesionaria RESA y el Ayuntamiento de Puebla han cumplido siete de los 12 requerimientos ambientales, el sitio aún opera al 80 por ciento de su capacidad mientras concluye el proceso de regularización. Además, la operación de Chiltepeque también ha generado inconformidad entre habitantes de comunidades cercanas, quienes han denunciado presuntos escurrimientos de lixiviados y posibles afectaciones ambientales. Organizaciones y vecinos han promovido recursos legales para solicitar el cierre definitivo del sitio, que acumula cerca de tres décadas de funcionamiento. |