12 Abril 2026

En poco más de medio siglo, la humanidad pasó de observar el cielo con curiosidad a mantener una presencia constante en el espacio. La hazaña más reciente fue la misión Artemis II, que llevó a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en una misión alrededor de la Luna; la información recabada sentará las bases para futuras misiones con destino a Marte.

Hoy, en el marco del Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, que se conmemora el 12 de abril, presentamos un recuento de los momentos más icónicos, así como algunas curiosidades sobre la conquista del ser humano fuera de la atmósfera.

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En 1961, el rumbo de la humanidad dio un giro definitivo. A bordo de la nave Vostok 1, el cosmonauta Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en abandonar la Tierra y orbitar el planeta.

Este momento no solo marcó el inicio de la exploración espacial tripulada, sino que detonó una carrera tecnológica que, en menos de una década, llevaría al ser humano a otro mundo.

Vostok 1 / NASA

El hombre pisó la Luna en 1969

El siguiente gran salto ocurrió en 1969, con la misión Apolo 11, cuando el hombre pisó la Luna por primera vez. Entre ambos hitos, la ciencia avanzó a un ritmo acelerado: se realizó la primera caminata espacial y se concretó el primer viaje alrededor del satélite natural.

Sin embargo, tras el programa Apolo, la exploración dejó de centrarse únicamente en llegar más lejos y comenzó a enfocarse en permanecer en el espacio.

Apolo 11 / NASA

Durante las décadas de 1970 y 1980, estaciones espaciales como Skylab y Mir permitieron estancias prolongadas fuera del planeta. Este proceso alcanzó un punto clave en 1998 con la creación de la Estación Espacial Internacional, un proyecto global que, desde el año 2000, mantiene presencia humana continua en órbita.

En este laboratorio espacial, los astronautas han documentado cómo el cuerpo humano se transforma en condiciones de microgravedad. Entre los principales efectos se encuentran la pérdida de masa ósea, alteraciones en la visión y cambios cardiovasculares.

Estos hallazgos, junto con cientos de experimentos científicos, han sido fundamentales para planear misiones de mayor alcance.

Artemis II y la esperanza de llegar a Marte

Más de seis décadas después del primer vuelo, la exploración espacial entró en una nueva etapa. El pasado 1 de abril, la misión Artemis II marcó un punto de inflexión al convertirse en el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años.

Artemis II / NASA

Durante aproximadamente 10 días, cuatro astronautas viajaron en la nave Orion, impulsada por el cohete Space Launch System, recorriendo más de un millón de kilómetros.

A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II no tuvo como objetivo aterrizar en la superficie lunar. Su propósito principal fue probar sistemas esenciales para la exploración profunda, como soporte vital, navegación, comunicaciones y la resistencia del escudo térmico durante el reingreso a alta velocidad. La misión utilizó una trayectoria de “retorno libre”, lo que permite que la nave regrese a la Tierra incluso en caso de fallas críticas.

El vuelo también estableció nuevos registros: los astronautas alcanzaron la mayor distancia recorrida por seres humanos en el espacio, superando marcas fijadas en 1970. Durante su trayecto, especialmente en la cara oculta de la Luna, captaron imágenes inéditas y realizaron observaciones clave sobre las regiones más antiguas del satélite.

Artemis II / NASA

Tras su regreso, la tripulación presentó dificultades para caminar debido al proceso de readaptación a la gravedad terrestre, un fenómeno ya conocido pero crucial para futuras misiones de larga duración.

Lejos de ser un punto final, Artemis II representa el inicio de una nueva era espacial. Las misiones posteriores contemplan desde nuevos alunizajes hasta la construcción de bases y estaciones orbitales alrededor de la Luna, con el objetivo de establecer una presencia humana y utilizar el satélite como plataforma para llegar a Marte.

Accidentes y curiosidades sobre el vuelo espacial 

A lo largo de esta historia, la exploración espacial también ha enfrentado momentos críticos. Accidentes como Apolo 1, Challenger y Columbia dejaron pérdidas humanas, pero impulsaron mejoras en seguridad que han permitido reducir riesgos en las misiones posteriores.

Restos calcinados de la cabina del Apolo 1 / WikiCommons

Hasta 2026, se han realizado más de 380 misiones espaciales tripuladas, en las que han participado agencias como NASA, el programa soviético y ruso, China y empresas privadas como SpaceX. Estas misiones abarcan desde vuelos de minutos hasta estancias de más de un año en el espacio.

En total, más de 600 personas han viajado fuera del planeta, mientras que 24 astronautas han llegado a la Luna y 12 han caminado sobre su superficie. Aunque han ocurrido accidentes graves, el número de víctimas —menos de 25 astronautas— refleja los avances en seguridad logrados con el paso del tiempo.

Cabe recordar que, antes de que los humanos viajaran al espacio, varios animales fueron enviados para probar las condiciones fuera de la Tierra. Entre los casos más conocidos está la perra Laika, lanzada por la Unión Soviética en 1957, considerada el primer ser vivo en orbitar el planeta.

También se realizaron misiones con monos y chimpancés en Estados Unidos, como Albert y Ham, que permitieron evaluar los efectos de la microgravedad y los sistemas de soporte vital, lo que sentó las bases para los vuelos tripulados.

Traje especial de Laika – WikiCommons // Imagen de Laika – Cordon Press

Los viajes espaciales también han permitido descubrimientos clave: desde el estudio del suelo lunar hasta el desarrollo de nuevos materiales y avances médicos derivados de experimentos en microgravedad. Además, ver la Tierra desde el espacio —descrita como una “canica azul”— transformó la percepción global sobre la fragilidad del planeta.

Hoy, con más de seis décadas de historia, la exploración espacial tripulada se mantiene como uno de los mayores logros colectivos de la humanidad. Cada misión, desde Vostok 1 hasta Artemis II, ha permitido ampliar los límites del conocimiento y permitir a la especie humana vivir más allá de la Tierra.