Martes 02 Septiembre 2014
David PORTILLO _MG_2069Participar en campeonatos nacionales se dice fácil, llegar a unos Juegos Olímpicos de la Juventud no cualquiera, ganar una medalla olímpica son pocos los deportistas que pueden presumirlo, pero la poblana Dulce Eileen Martínez Morales, quien formó parte de la Selección Mexicana de Futbol que participó en los Segundos Juegos Deportivos de la Juventud celebrados en Nanjing, China la semana pasada, presume orgullosamente su presea de bronce. A su regreso a la Angelópolis, Dulce se dijo emocionada de haber subido al podio en su primera competencia internacional representando a México. “Es una experiencia única, es algo emocionante ir a representar a tu país en unos Juegos Olímpicos y ganar una medalla de bronce es un sueño y algo inexplicable, aunque nuestro objetivo era la presea de oro”, señaló. La jugadora del Puebla femenil visitó las instalaciones de El Popular, Diario Imparcial de Puebla para revelar que a cuatro años de haber empezado a jugar futbol por un simple hobbie, hoy en su corta carrera tiene una medalla olímpica que la marcara su vida. “Es una experiencia muy padre que me motiva a seguir trabajando con la selección y un día llegar a la mayor. Realmente todo empezó por hobbie, aunque cuando llegué dije que una de mis metas era representar a mi país en un Mundial o Juegos Olímpicos y se me dio la oportunidad y la aproveché al máximo”. Dulce Eileen fue pieza fundamental en el once de la Selección Mexicana de futbol en Nanjing, que comandó Mónica Vergara. Jugó 240 minutos en total en los cuatro partidos que disputó el representativo nacional. La joven de 15 años de edad, resaltó que nada de esto hubiera pasado sino es por el apoyo que le ha dado su familia, principalmente de su mamá, la señora Catalina Morales Macedo, quien se ha vuelto su cómplice desde que Dulce pisó por primera vez una cancha de futbol, además de cada una de sus aventuras. Hay que señalar que la poblana para estar en la Selección Mexicana que asistió a Nanjing, superó tres cortes hasta quedar dentro las mejores 18 en su categoría. “Aunque en un principio a mi familia le costó trabajo dejarme ir, saben que una oportunidad como está son pocas en la vida y me dieron su apoyo para viajar a China. Hubo poblanas que fueron a visorias, desafortunadamente no quedaron, pero saber que yo era la única, además de competir con chicas de Monterrey, Guadalajara y Baja California fue muy padre saber que estaba convocada”. El trabajo, la actitud en los entrenamientos y la disciplina en cada una de las visorias fueron claves para convencer a Mónica Vergara no sólo de ser convocada, sino jugar como titular en el primer partido contra las anfitrionas. “Era nuestro primer partido juntas, Mónica dio la alineación y saber que era titular me emocioné mucho. Aunque estaba un poco nerviosa, porque jugamos contra China, el país anfitrión, con la gente en contra fue un poco difícil. En los partidos aprendí muchas cosas, que unos simples errores nos provocaron la eliminación en las semifinales, estuvimos muy cerca del oro, pero sabemos que cualquier medalla no era mala y estar en el podio fue muy bonito, ahora tengo el objetivo de estar en el Mundial Sub-17”. Con los pies en la tierra, Dulce desea seguir los pasos de sus compatriotas Nallely Rangel y Cecilia Santiago, quienes son referentes de Selección Nacional Mayor, además de jugar becada en los mejores equipos universitarios ya sea del país o en los Estados Unidos, además de mantener el sueño de un día jugar profesionalmente en Europa o la unión americana. “Mi ejemplo a seguir es Alex Morgan o Indi Cowie que son seleccionados de Estados Unidos y son mi fuente de inspiración para un día ser mejor que ellas”. Mientras Dulce era galardonada en tierras asiáticas, su mamá, la señora Catalina Morales desde Puebla rompió en llanto al ver a su hija cumplir uno de sus sueños en su corta carrera deportiva. “Cuando le entregaron la medalla de bronce estaba sola en la casa, la estaba viendo en la computadora, lloré, el ver que a tu hija le dicen su nombre y le ponen la medalla es un sentimiento que no tiene palabras. Estar seleccionada fue mucho trabajo, el llevarla a los entrenamientos, ir y venir, pero al final es trabajo de ella, perderse fiestas de la familia, es la única hija que tengo, además de un hijo más grade. Dulce es un gran orgullo para nosotros, no nos caía el “20” de hasta donde estaba la hija. Yo le dije que no importaba el color de la medalla, solo que se divirtiera haciendo lo que más le gusta”. Ahora, los objetivos de Dulce Martínez es seguir trabajando y cumplir igualmente en sus estudios, sabedora de que con disciplina y entrega podrá llegar muy lejos.