10 Julio 2016

Con casi 7 años dedicados al deporte, el atletismo se convirtió en la disciplina predilecta para José Armando Valencia Arenas, quien ha representado a Puebla en las mayores competencias de México y el continente americano.

Esto le ha permitido conocer a grandes figuras del deporte y hasta funcionarios públicos, experiencias que ni en sueños creyó alcanzar y por las que se siente agradecido.

En entrevista con El Popular, diario imparcial de Puebla, Armando Valencia recordó que su pasión por las carreras surgió de forma casual durante el primer año de secundaria, cuando decidió incursionar en muchas actividades deportivas en equipo pero ninguna cumplió sus expectativas, hasta que tomó los tenis y comenzó a recorrer circuitos, lo que a la postre le daría varias preseas.

Durante esa etapa formativa, Armando no esperaba tener un crecimiento tan exponencial. Poco antes de un año de recorrer los circuitos, su equipo técnico decidió que era momento de que participara en los selectivos municipales, donde arrasó con los reconocimientos y consiguió su calificación a la fase regional. Ahí también tuvo éxito; sin embargo, su primera presea llegó en un torneo más grande: el nacional infantil.

"Para mí este es uno de los mejores deportes, porque eres tú él que trabaja, él que pierde; no queda que te echen la culpa, como en un equipo o que digan que ganan por alguien más y te atribuyes todos los triunfos de un equipo", expresó.

La rebeldía

Valencia rememoró que tras los primeros resultados favorables y el reconocimiento de su escuela, tuvo una etapa de rebeldía en la que dejó el deporte y perdió tiempo con amigos que poco aportaron a su vida.

El joven atleta descubrió las consecuencias de sus actos al ver que superaba con facilidad los torneos estatales, pero fallaba en los selectivos regionales al no alcanzar las marcas requeridas.

Armando pensó varias veces en retirarse, porque no esperaba cumplir con las expectativas de aquellos que lo acompañaron en su primer año de carrera; sin embargo, se mantuvo en el camino, gracias a la motivación que le dio Raúl Ramírez, su entrenador actual.

Lo conoció en un certamen regional en el Estado de México. Allí lo elogió por superar a los demás participantes, a pesar de llevar una preparación en solitario y sólo en tiempos libres, de modo que lo incluyó en su equipo.

"Estaba muy sorprendido de que le había ganado a algunos de sus atletas, por lo que me ofreció unirme a su equipo, aunque estaba un poco indeciso porque ya estaba queriendo retirarme del atletismo y no estaba seguro de quedarme, pero me llevó mi papá, así como también me estuvo buscando el entrenador para ver el ambiente".

Llega el éxito

El fondista poblano explicó que al seguir en los entrenamientos durante la preparatoria, atravesó por una etapa de cambios. En 2013, volvió en su mejor forma a participar en una Olimpiada Nacional, donde obtuvo una presea de bronce, algo sorprendente para un novato.

Armando tiene un buen recuerdo de esa competencia. Su preparación comenzó en octubre de 2012, con apenas tiempo para encarar los selectivos estatales y disputar el torneo regional, que le dio el boleto a la olimpiada. Tras esa experiencia, descubrió que es capaz de afrontar cualquier reto.

"La verdad todo esto me sorprendió, porque hay muchos atletas, contando también a los del equipo de Raúl Ramírez, que ni siquiera pueden pasar al nacional, y pese a haberme casi retirado llego en el 2013 y salgo con una presea de la Olimpiada Nacional".

No conforme con su éxito en la justa nacional, en 2014 superó una meta aún más alta: obtuvo la medalla de oro en la prueba de mil 500 metros planos. Esto le dio la oportunidad de acudir de forma directa a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Veracruz.

La competencia no sólo fue provechosa para México, que llegó al segundo lugar en el medallero general, sino también para Armando, quien arrasó en su especialidad y encabezó el podio en los 2 mil metros con obstáculos.

Logros personales

En 2015, Armando tomó las decisiones más importantes de su vida. Comenzó sus estudios universitarios, en la carrera de sistemas computacionales, para lo que a recomendación de su entrenador, acudió a la Universidad de Las Américas Puebla (UDLAP) para solicitar una beca deportiva, que le fue otorgada de inmediato.

El poder realizar sus estudios le enseñó a Valencia que la práctica deportiva le abrió la oportunidad de elegir su destino, pues además de sus logros deportivos y seguir con el atletismo como un estilo de vida, quiere realizarse en el ámbito académico y profesional.

"Lo más importante es pensar como quieren ser recordados; yo lo pensé y creo que trascender en un buen trabajo y ser un buen deportista te va a dejar una buena imagen a lo largo de los años que va a perdurar, porque nunca olvidarán que fuiste el gran atleta o la gran persona que hizo la diferencia".

Ahora, Armando está enfocado en alcanzar su mayor aspiración: llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 y enorgullecer a México en lo más alto del podio.