Martes 16 Abril 2019

El argentino Lionel Messi volvió a ser decisivo como goleador en una eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones y, en la vuelta contra el Manchester United (3-0), puso punto y final a una racha de seis años sin ver portería en esta eliminatoria y a tres temporadas de su equipo sin acceder a las semifinales.

El delantero rosarino, autor de un doblete, acabó con la maldición que arrastraba en los últimos años.

Cambia la estadística

El capitán azulgrana, máximo goleador de la presente edición de la Champions con diez dianas, respondió en el tapete del Camp Nou al técnico red Ole Gunnar Solskjaer, que en la previa del partido de ida aceptó que "Messi es uno de los mejores de la historia", si bien matizó que "no es imparable".

Cuando su equipo parecía estar pasando un momento delicado en la eliminatoria, con el Manchester United dominando y generando ocasiones, el internacional dio un volantazo al partido en el minuto 16.

Ivan Rakitic robó un balón en la zona de tres cuartos, el 10 lo cazó en la frontal, se lo colocó en la zurda y se inventó un disparo ajustado al palo derecho de la portería defendida por David de Gea.

El guardameta español sería protagonista cuatro minutos después. Messi disparó esta vez con la diestra. Parecía un balón franco para el exarquero del Atlético de Madrid, pero fue incapaz de capturar el balón.

Cuatro minutos de furia del rosarino que acabaron con las esperanzas del Manchester United en la eliminatoria. Cuarto gol de Messi al Manchester United, después de los dos conseguidos en las finales del 2009 y del 2011; sexto que recibe David de Gea a disparo del rosarino, al que ya le endosó un hat-trick en la temporada 2010-11, cuando el arquero vestía de rojiblanco.

Dos goles liberadores para al argentino, que volvía a aparecer en una eliminatoria de los cuartos de final de la Champions. Su último tanto en esta fase se remontaba al partido de ida ante el Paris Saint-Germain de la temporada 2012-13. El Barcelona pasó a semifinales, pero cayó ante el Bayern de Munich por un global de 7-0.

Tres temporadas sin estar presente en el cuadro de semifinales, tres cursos en los que Messi no goleaba en la Champions, esa copa que, a principios de curso, calificó de "linda y deseada". Estas palabras acabaron con la maldición de los cuartos de final.