Rápido de piernas, soberbio al resto, e inabordable con su servicio, Rafael Nadal venció a Jo-Wilfried Tsonga, por 6-2, 6-3 y 6-2, para acceder a los octavos de final de Wimbledon y lograr con su victoria un récord para el tenis español, que por primera vez en la historia de este Grand Slam, tendrá a cuatro representantes en esa ronda. Con la victoria antes de Carla Suárez contra Lauren Davis, la de Nadal y las de Fernando Verdasco y Roberto Bautista, España tendrá a estos cuatro jugadores en la segunda semana de Wimbledon, y por primera vez sumando cuatro representantes en la cuarta ronda de este grande. "He hecho todo muy bien," dijo satisfecho Nadal nada más terminar su demoledora victoria ante Tsonga, "nadie quiere enfrentarse contra un rival tan duro como él en tercera ronda, pero hoy ha sido mi día," comentó feliz tras una hora y 48 minutos de lucha. Nadal además sumó su triunfo 51 en Wimbledon, con lo que igualó con el sueco Bjorn Borg en la octava plaza de la lista de jugadores que más victorias logradas en este torneo, a seis de Andy Murray y a ocho de John McEnroe. Roger Federer es el líder con 97. El jugador español se enfrentará en octavos contra el portugués Joao Souza y el cuadro además se abre para él, ya que el italiano Fabio Fognini, 12º favorito, su potencial rival en cuartos, cayó ante Tennys Sandgren, por 6-3, 7-6 (12) y 6-3, aunque sigue amenazando el también americano, y gran cañonero, Sam Querrey, que venció al australiano John Millman, por 7-6 (3), 7-6 (8) y 6-3. Su saque pulverizó registros, con un porcentaje que llegó en alguna fase hasta el 92 por ciento de puntos ganados con el primer servicio, y un 77 por ciento con el segundo, y sus movimientos en la Central, donde Federer dice que ha encontrado la pista algo más lenta que otros años, hicieron añicos la defensa de Tsonga, semifinalista dos veces en este torneo. También puedes leer: Federer firma 350 victorias en Grand SlamNadal no cedió ni un solo punto de rotura. En el primer set solo perdió tres con su saque, y dos en el segundo y tercero. Ganó además tres juegos en blanco con esa arma, devastadora esta vez, con la que finalizó el encuentro al transformar la cuarta bola de partido con su undécimo ace, a lo grande. El francés había sido capaz de ganar a Nadal en el único enfrentamiento sobre hierba disputado con anterioridad, en los cuartos de final de Queen's en 2011, y le había propinado una soberbia paliza en el segundo de los 12 anteriores, en las semifinales del Abierto de Australia en 2008 (6-2,6-3 y 6-2). Pero en este de Wimbledon, el primero del Grand Slam después de 11 años, Nadal mostró que las sensaciones exhibidas contra Kyrgios han revalorizado su tenis y que la confianza ganada en ese duelo le puede servir de trampolín para cotas mayores.
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