Miércoles 09 de Diciembre de 2015
RODOLFO RUIZ R Enrique Doger Guerrero seguirá peleando hasta el final la nomina­ción del PRI a la gubernatura de Puebla, pero si no la obtiene tam­poco hará berrinche y se irá a otro partido, pues sabe que el 2018 le abre un amplio aba­nico de posibilidades. Si en 2016 no es candidato a la miniguber­natura, en 2018 puede serlo a la gubernatu­ra, a la alcaldía de la capital, al Senado, a la Cámara Baja o, ya de perdis, a una diputación al Congreso del estado. Doger tiene más que ganar que perder den­tro del PRI. Lo ideal para Enrique Doger sería ser nom­brado coordinador general de campaña de Blanca Alcalá o presidente del Comité Direc­tivo Estatal del PRI, pero se ve complicado que los grupos priistas locales quieran abrir­le cualquiera de esas dos posiciones. A estas alturas lo que trasciende es que si la balanza del proceso interno del tricolor se inclina hacia Blanca Alcalá, lo más probable es que la coordinación de campaña recaiga en una figura ligada al grupo de Juan Carlos Lastiri Qui­rós, como el diputado federal Alejandro Armen­ta Mier o el delegado de la Sedesol, Juan Manuel Vega Rayet. Ambos políticos, además de contar con expe­riencia electoral y en el manejo de campañas, han sido dirigentes del PRI y algo muy importante: no son susceptibles de ser cooptados por el gobier­no de Rafael Moreno Valle o algunos de sus ope­radores de mayor confianza. Doger Guerrero es hoy un activo que el PRI no debe desperdiciar ni marginar, si realmente quiere ganar los comicios del primer domingo de junio del año entrante. Y en ese sentido Blanca Alcalá debería promo­ver antes que nadie su incorporación a su proyec­to, recordando al filósofo y estratega militar chi­no SunTzu, quien en su libro El arte de la gue­rra escribió: “Ten a tus amigos cerca, pero más cerca a tus enemigos”. @periodistasoy