Sábado 12 de Diciembre de 2015
RODRIGO ROSALES ESCALONA En una nota publicada por el periódi­co La Jornada, destaca que “la falta de previsión y ahorro para el futuro provocará que en menos de cuatro déca­das 61 de cada 100 personas de 65 años depende­rán de amigos, familiares o, de plano, de la cari­dad, advirtió el director de la empresa administra­dora de fondos de pensión privados Old Mutual México, Julio Méndez”. Claro, si la clase trabaja­dora mexicana tiene salarios de hambre, además de que ante la llegada del nuevo modelo de con­tratación outsourcing, los trabajadores no tienen seguridad de lograr prestaciones reales en cuanto a que la mayoría son temporales, sin definitividad alguna, es decir, al estar “a prueba” para que califi­quen si son aptos para el empleo, lograrán mayor tiempo. Lo de si califican o no, depende del crite­rio de la misma empresa. En cuanto a las afores, la curva generacio­nal, la baja aportación de los trabajadores, el cúmulo de requisitos –como las mil 250 sema­nas de cotización– y las afores han creado un caldo de cultivo que deja entrever la posibili­dad de que millones de mexicanos que hoy tra­bajan lleguen a su retiro como mendigos. Esto es: ya desde el 2005, un análisis elaborado en la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados había revelado que sólo 5.7 por ciento de los empleados registrados en las Afo­re podrán recibir su pensión completa, y el res­to perderán su dinero u obtendrán una cantidad menor a lo esperado. El tiempo nos acorrala ya en cuanto a que esto es un desastre que perju­dicaría a millones de personas que son trabaja­doras y están en riesgo de quedarse solas y en la mendicidad. La pensión, en general, es para la gente que ya no puede trabajar, para eso es la pensión, cuan­do las condiciones no te dan para seguir traba­jando, tienes que tener la pensión. Si bien para los trabajadores no está garanti­zada una pensión –pues tienen que cubrir ciertos requisitos, como las mil 250 semanas de cotiza­ción– para las administradoras de fondos para el retiro (Afores) el asunto de las pensiones ha sido un gran negocio. Tenemos casi 3 billones del ahorro manejado por estas 10 intermediarias (Afores) para efectos de invertir todos los recursos. Las Afores indiscuti­blemente han ganado, esas, llueve, truene o relam­paguee, ganan, sacan su comisión, obtienen ganan­cias de las cuentas que manejan. Para ellas nunca fue la exigencia que diseñara un esquema en el que la gente reciba pensiones. Justicia divina. Lamentablemente el canibalis­mo capitalista es como los hoyos negros del uni­verso, ante la inmensa fuerza de su gravedad, todo objeto que se le ocurre pasar por el fenómeno cós­mico, inmediatamente es tragado. Es así como se manejan las instituciones financieras y bancarias que manipulan nuestras afores. Con el tiempo, de lo que constitucionalmente nos correspondería a la hora de jubilarnos, hoy nos dejan migajas. Sabiendo esto, “nuestras autoridades y sus pares diputados”, vencen a la necesidad de la clase trabaja­dora, imponiéndonos un régimen de hambre y miseria. Como para darnos la razón, en el pleno del Congre­so de Diputados, las bancadas del PAN, PRI, PVEM y demás rémoras, se enfrentaron a Morena, PRD y Movi­miento Ciudadano, con 305 votos a favor y 105 en con­tra, se aprobó este dictamen en lo particular y se remitió al Senado para su análisis y ratificación, antes se avaló en lo general con 343 votos a favor, 116 en contra y dos abstenciones, aprobaron la reforma para desaparecer el Fondo Nacional de Pensiones de los Trabajadores del Estado (Pensionissste) y constituir una Afore que fun­cionará como paraestatal y –según expresaron legisla­dores de oposición– podrá ser privatizada por decreto. De igual forma en el IMSS, como en otras institucio­nes que eran propiedad del pueblo, como producto de una Revolución, que bajo el cobijo de una extinta Cons­titución, el pueblo tenía una vida medianamente segu­ra. Los tecnócratas nos eliminaron de plano, al unirse al concierto neoliberal. Son los traidores de la patria y del pueblo que con el sudor de su frente, cansancio físico dia­rio, entregan sus vidas para lograr una plusvalía que no les pertenece, al contrario, es exprimido hasta el tuétano. Salarios de hambre, pobreza y miseria insultante, dig­nidad a la deriva. Si nuestra generación tuvimos una espe­ranza de vida, hoy nos aplastan, nos saquean el derecho constitucional, misma que la han hecho un guiñapo. Me preocupan nuestros hijos a quienes el futuro inmediato es mayormente ingrato, a quienes ya se les aplican míni­mos salarios, donde la competencia es como en el Circo Romano, es decir, pelar a morir entre ellos, mientras la élite contempla con placer cómo mueren en el camino. Quienes manejan nuestros recursos están privilegian­do el negocio, no la pensión ¿Verdad diputado Charbel Jorge Estefan Chidiac (PRI), secretario de la Comisión de Hacienda? Quien apostó por clavar en la espalda a los trabajadores la contrarreforma, argumentando que si no se hacía esto, entonces el tiempo perjudicaría al quedar sin dinero para las pensiones. Claro, porque entre los buitres del dinero y la corrupción, más saqueo en las afores e instituciones de seguridad social, nos dejan con una mano adelan­te y otra atrás. Las jugosas ganancias de nuestro sudor laboral, son para financiar proyectos de inversión con amplias ganancias que nunca las veremos, al contra­rio, nos dicen que las cotizaciones van en picada, y que nosotros vamos en picada pero al panteón. Como dijera la canción de Mercedes Sosa: “Gra­cias a la vida, que me ha dado tanto”. rodrigo.ivan@yahoo.com.mx * Analista político y de prospectiva social