Viernes 18 de Diciembre de 2015
CARLOS RAMÍREZ Basado en una de las muchas frases de “Diálogo en el infierno” entre Maquia­velo y Montesquieu, en el sexenio de Echeverría se acuñó una con mucho sentido político: para encarar la crítica de los intelectuales que venían de los desplegados del 68 se creó el Estado intelectual. Y el modelo fue exitoso porque giró en torno a dos figuras de mucho consenso intelectual en el periodo 1971-1974: el escritor Carlos Fuen­tes y el periodista cultural Fernando Benítez, el primero terminó ese sexenio como embaja­dor echeverrista en París y el segundo cayó en el feudo del líder priista Carlos Hank González. El papel de ambos fue detonador: Fuentes declaró que “sería un crimen histórico de los intelectuales dejar aislado a Echeverría” y el segundo afirmó que el dilema era “Echeverría o el fascismo”. La respuesta intelectual fue diversa: el suplemento La Cultura en Méxi­co dirigida por Benítez y Carlos Monsiváis se quedó como el espacio de crítica progresista al sistema político pero desde dentro, y Octa­vio Paz y Gabriel Zaid fundaron la revista Plu­ral de pensamiento intelectual autónomo del poder y con mayor sentido crítico al sistema. Dos hechos definieron los espacios de las relaciones de los intelectuales con el Estado-poder-Presidente de la República: dos afirma­ciones de Zaid en esos años de tensión autori­taria rompieron el paraíso oficial: “el único cri­minal histórico es Luis Echeverría” y el ensayo que irritó al entonces presidente: El 18 bru­mario de Luis Echeverría; y la segunda fue el deslindamiento intelectual con dos ensayos: el enfoque de Paz en Posdata de que el dile­ma era democracia o autoritarismo y el libro de Fuentes Tiempo Mexicano que terminaba con una exculpación de Echeverría de la represión a estudiantes el jueves de corpus de 1971. La nueva Secretaría de Cultura aprobada fast track y promulgada en una reunión con intelectua­les llevará a rango burocrático la intención de los 70 que al final de cuentas no fue personal sino del sistema político: redefinir las relaciones de depen­dencia y control estatal con el pensamiento intelec­tual fuera del control en el 68 y ahora. Así, la nueva dependencia reconstruye tres modelos ya vividos: el “Estado ideológico total y totalizador” de José Revueltas en 1976, toman­do a la cultura como una ideología de Estado; el oxímoron “ogro filantrópico” de Octavio Paz en 1978 y la “dictadura perfecta” de Mario Vargas Llosa de 1991 o el control de la disidencia dentro del Estado. En los tres se define un Estado que abre, administra y fomenta la crítica desde den­tro como una forma de reforzamiento del control político del sistema/régimen/Estado. Lo que viene es previsible: el director de Conaculta, Rafael Tovar de Teresa, ya se apuntó como nuevo titular de la SC, pero con un currí­culum de administrador light de la cultura ofi­cial controlada por pequeños grupos culturales. El Conaculta es el mejor ejemplo de la cultura del Estado: presupuestal, administrativista, pasiva. Pero la cultura es otra cosa: el detonador de la inteligencia crítica. En preparación del 2018 priista, la cultura regresa a los establos del poder institucional, con el voto del PAN, el PRD y Morena, y con los nue­vos Fuentes, Benítez y Monsiváis. Sólo para sus ojos:
  • La política es la política: el director del des­prestigiado Teletón acusó al candidato panista a la gubernatura de Colima, José Luis Preciado, de politizar su contribución, pero en una denun­cia que politizó el Teletón a favor del candida­to del PRI.
  • La visita del Papa Francisco está llevando agua política a todos los molinos. Pero al final la iglesia como institución terrenal tiene una estra­tegia política que ayuda a distraer a los fieles de los problemas de pederastia y corrupción en el catolicismo.
  • La guerra Notiver-Javier Duarte apenas comienza y afectará la sucesión de gobernador en el PRI, porque al final de cuentas el periódico no tiene nada qué per­der porque está fuera de los juegos de poder.
  • El aumento en tasas de interés en Estados Uni­dos va a afectar a gobiernos estatales con préstamos en dólares.
@carlosramirezh