Jueves 05 de Mayo de 2016
Por: Tere Mora Guillén En los Estados Unidos, todo indica que será en California donde se decidirá la campaña por la nominación presidencial republicana. Los candidatos han empezado a hacer campaña en un Estado del tamaño de un país mediano, que es el que más delegados aporta a la convención republicana (172) y cuyas primarias se ponen al final del calendario precisamente para que llegue todo decidido, sus votos no importen y no haya que dispendiar recursos. Con la campaña llega también Donald Trump, y con él una gran ola de indignación de los latinos contra el Partido Republicano. La verdad es que Donald Trump se ha destacado por sus ocurrencias, chascarrillos indolentes, insultos y desprecios en sus discursos antimigración, y hacia los representantes de los medios de información. Ha sido déspota y es inaudito el revuelo que genera en torno a su persona. Obviamente el partido republicano tiene fama de ser anti latino y es por ello que los demócratas en la actualidad tienen mayoría en las dos Cámaras. Por lo anterior la afiliación al partido republicano continúa en descenso. En los tiempos modernos los ciudadanos del mundo debemos tener gran cuidado a la hora de elegir a nuestros gobernantes, no es posible emitir nuestro voto a favor de individuos soberbios, que se dejan llevar por sus impulsos y puntadas grotescas, en aras de adquirir un sitio de poder, para hacer y deshacer a su antojo. Se acerca el final del segundo periodo presidencial de Barak Obama quien asumió su mandato por vez primera en el 2009, el primer presidente de los Estados Unidos de color, que ha tenido momentos difíciles durante su mandato, un dirigente que ha provocado polémica, ha sido criticado y en ocasiones derrotado como en la elección parlamentaria de 2014. Sin embargo, hemos de reconocerle a Obama al menos dos logros positivos como presidente de los Estados Unidos, el acuerdo nuclear con Irán y la vuelta de relaciones con Cuba. En recientes discursos Barak ha exhortado a los estadounidenses a enfrentar las próximas elecciones con confianza y en unidad, sin ponerse unos en contra de otros. Siendo un gobernante de talento, un líder de los tiempos modernos, ha afirmado que “insultar” a los musulmanes no hace “más seguro” al país y “traiciona” la esencia de lo que significa ser estadounidense, en clara alusión al candidato presidencial republicano Donald Trump, cuando propuso vetar temporalmente la entrada de musulmanes a los Estados Unidos como respuesta a la amenaza del terrorismo yihadista. Obviamente un hombre inteligente, Obama urgió a rechazar cualquier política que ataque a las personas “por motivos de raza o religión”, dejó claro que el mundo entero respeta a Estados Unidos por valores como su diversidad y apertura. Incluso ha destacado: -“Si queremos una mejor política, no es suficiente con cambiar a un congresista, un senador o incluso al presidente, tenemos que cambiar el sistema para reflejar lo mejor de nosotros mismos". Al paso que van las cosas, se hace imperativo que sea un demócrata el próximo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, no sólo a beneficio de los mexicanos, sino de los latinoamericanos en su conjunto y del orbe entero. El señor Trump cree que poniendo muros eliminará a los mexicanos, que arremetiendo contra los inmigrantes, hará un buena gestión. El señor Trump olvida que un buen gobernante debe ser mesurado, incorruptible, justo, culto, preocupado por el bien común, y no sólo de un grupo poderoso, debe rodearse de gente valiosa y una de las características más importantes no debe ser soberbio, y de esto poco o nada sabe, el señor Trump. Hay tiempos de cambio, seguramente habremos de extrañar al Presidente Barak Obama, y los estadounidenses deberán por su bien, y por el nuestro, elegir de manera razonada al próximo mandatario de los Estados Unidos. tere_mora_guillen@yahoo.com.mx