Viernes 20 de Mayo de 2016 |
| Rodolfo Ruiz R. Un dato que los estrategas del gobernador Rafael Moreno Valle y su delfín a sucederlo, José Antonio Gali Fayad, supieron aprovechar y explotar al máximo y que Blanca Alcalá Ruiz no supo contener ni desactivar, fue el altísimo nivel de rechazo de los electores poblanos hacia al PRI. Los morenovallistas hicieron de este su principal eje de campaña de contraste, al identificar al PRI de Puebla con el ex gobernador precioso Mario Marín Torres y a éste con la candidata Blanca Alcalá. Ésta, por su parte, fue incapaz no sólo de deslindarse y tomar distancia del repudiado ex gobernador, sino de promocionarse como una candidata de la sociedad civil o ciudadana pero cuya nominación era respaldada por un amplio abanico de organizaciones y partidos, entre ellos el PRI, el PVEM y el Partido Encuentro Social (PES). Y ese fue su gran error. Al asumirse como la abanderada del PRI y no de la sociedad civil organizada –harta de los excesos y caprichos del mandatario estatal saliente–, Blanca Alcalá se endosó en automático el voto de rechazo o anti-PRI que es altísimo. Y eso la ancló o nunca permitió su despegue. De acuerdo con la encuestadora Centro de Estudios de Opinión –dirigida por Manuel Martínez Benítez–, el porcentaje de ciudadanos que en la entidad nunca votaría por el PRI supera por casi dos a 1 al porcentaje de sus simpatizantes. Mientras el porcentaje de simpatizantes del PRI es de 16.5 por ciento, el de aquellos que nunca votarían por él en los comicios para gobernador del 5 de junio es de 31 por ciento. Adicionalmente Blanca Alcalá cometió otro yerro. Minimizar o despreciar a los ciudadanos del estado que se identifican como independientes o como gente sin una simpatía partidista definida. Estos representan casi 49.6 por ciento de los potenciales votantes de la entidad, es decir, casi la mitad. ¿Por qué Blanca Alcalá y sus estrategas no se acercaron a estos ciudadanos hartos del PRI y los demás partidos políticos? ¿No que su perfil ciudadano fue uno de los principales atributos valorados por el CEN del PRI para postularla como candidata a la gubernatura de Puebla? ¿Por qué si en 2015 el PRI recurrió al PVEM para matizar o contener su voto de rechazo en los distritos urbanos de Puebla, no repitió esta misma estrategia en 2016? ¿Por qué los dirigentes y militantes del PVEM no se ven en la campaña de Blanca Alcalá? ¿No habría sido mejor que la ex presidenta municipal de Puebla se ofertara como candidata ciudadana apoyada por el PVEM y el PES, en lugar de vestirla con el rojo PRI, partido que tiene más críticos que simpatizantes? Son preguntas, que conste. rruiz@e-consulta.com @periodistasoy |