Viernes 27 de Mayo de 2016
Carlos Gómez

A unos días de que terminen oficialmente las campañas de los cinco candidatos a la gubernatura de Puebla, vale la pena hacer un balance sobre las mismas y el papel de los aspirantes a la gubernatura.

Sin duda, el mejor candidato de todos y el que tuvo una campaña casi perfecta fue Antonio Gali Fayad.

El candidato del PAN tuvo un equipo de campaña tan eficiente (encabezado por Javier Lozano Alarcón, Marcelo García Almaguer, Tony Gali López, entre otros) que no se tuvo que enlodar, ni subir al ring y su tarea de evitar los golpes en el debate lo hizo a la perfección.

Tony Gali se dedicó la mayoría del tiempo de su campaña hacer propuestas y pocas veces se vio obligado a responder algún teme relevante.

En tanto que la candidata del PRI, Blanca Alcalá, tuvo una campaña desastrosa.

En el inicio de la contienda se esperaba mucho más de la candidata del tricolor.

Desde antes de iniciar la campaña ella tuvo serios errores estratégicos como fue el incluir a Mario Marín en su destape y jamás tuvo la capacidad de ordenar a su equipo.

Aunque Edgar Chumacero, Alejandro Armenta y Jorge Estefan Chidiac han hecho todo lo posible por ordenar el equipo de trabajo, hizo falta un operador de medios eficiente que proyectara de mejor forma lo positivo de la campaña.

El área de Comunicación de la candidata se mostró fuera de ritmo, de lenta reacción y con una evidente falta de planeación.

Jamás supieron construir alianzas mediáticas y dejaron en franca desventaja a la candidata del PRI.

Blanca Alcalá perdió en los medios de comunicación, encuestas y redes sociales.

Ahora la candidata apuesta todo a la estructura, a la movilización y al voto de castigo.

La candidata del PRD, Roxana Luna, quedó mucho a deber.

Su campaña estuvo plagada de ocurrencias, de escobas, de obras de teatro, de un ring y sin ser la piedra en el zapato para Tony Gali.

Pese a la excelente cobertura que tuvo en medios de comunicación, no le alcanzó para hacer una mejor campaña.

La candidata del PRD desaprovechó el debate para posicionarse mejor en la campaña.

En tanto que Ana Teresa Aranda hizo lo mejor que pudo.

Sin recursos y sin estructura apostó su campaña a las redes sociales.

El dinero que tuvo lo invirtió únicamente en Facebook. Su mejor momento lo vivió en el debate entre candidatos. Quizá fue la que más preocupó a Tony Gali pero sin llegar a un grado de peligro real para la campaña del panista. Finalmente Abraham Quiroz fue el peor de todos los candidatos. Sin discurso, sin propuestas claras, sin un proyecto claro de campaña. Gracias a la marca de Morena está en el tercer lugar de las preferencias. Le quedó muy gran al académico la candidatura. A Morena le hizo falta un mejor candidato. Así concluyen las campañas. Ahora esperar los cierres de campaña y la movilización de la estructura de Tony Gali y Blanca Alcalá. Ahí se definirá todo. www.contrastesdepuebla.com