Martes 31 de Mayo de 2016 |
Carlos Gómez En esta columna ya habíamos advertido que la violencia electoral está más latente que nunca y ocurrió con un ataque armado contra un delegado del PRI en Tehuacán. Eso ocurre a una semana de la elección y con graves signos de focos rojos en varios puntos del estado en donde la violencia se desatará en cualquier momento. La resistencia civil convocada por la candidata del PRI, Blanca Alcalá, puede crispar aún más los ánimos de sus seguidores y la reacción no está bajo control. Del otro lado los ánimos andan igual. El choque de estructuras está a punto de salirse de control y pasar del terreno electoral al de la violencia. Sin embargo, no hay autoridad que sea capaz en estos momentos de frenar el choque de trenes con un pronóstico reservado. Por un lado la estructura de Rafael Moreno Valle defenderá con todo el triunfo que tienen en la bolsa de Tony Gali. Y no escatimarán recursos, dinero y poder para obtener el triunfo. Del otro lado, del PRI, la desesperación puede provocar reacciones violentas en los siguientes días. En los últimos días es visible que muchos priistas están ansiosos de ganar a costa de lo que sea. Los priistas se ven molestos y dispuestos a pelear y defender cualquier resultado positivo para Blanca Alcalá. Por eso el día de las elecciones no hay certeza de lo que pueda ocurrir. El Instituto Electoral del Estado está totalmente rebasado y su falta de credibilidad no ayuda en nada al actual proceso electoral. Y el Instituto Nacional Electoral (INE) no se ha pronunciado de una manera enérgica sobre lo que ocurre en Puebla. Con todos esos factores no hay garantías de lo que pueda suceder el próximo 5 de junio. Conforme pasan las horas el ambiente electoral cada vez es más tenso y lleno de desconfianza porque la operación política ya está en marcha. Así que el próximo domingo la situación estará al rojo vivo porque no hay garantías de seguridad para los equipos electorales y muchos menos en los lugares más alejados de la capital. La ciudadanía muestra apatía hacia el proceso electoral y si siguen los brotes de violencia entonces no tendrán mayor interés en acudir a las urnas y todo se definirá entre las estructuras electorales. El tiempo se agota para los equipos de campaña y las autoridades electorales están totalmente rebasadas. No hay confianza en el aparato policíaco poblano. En el peor escenario la sangre correrá. Para nadie será bueno, más violencia en Puebla. Lamentablemente todo indica que para allá vamos. @gomezcarlos79 |