Martes 31 de Mayo de 2016 |
| Por: Tere Mora Guillén En días recientes amigos que han visitado la capital gala, me cuentan que la depresión de los parisinos se ha acentuado en relación a otros tiempos. Y es que no es para menos, Francia es un país conmocionado por el terrorismo, tiene un gobierno debilitado y un sindicato radicalizado. Desde hace dos décadas no se veían gasolineras sin combustible, refinerías bloqueadas y cientos de miles de manifestantes en las calles. No se entiende que Francois Hollande haya arrojado su más dura reforma, no incluida en su programa electoral, a un año de los comicios presidenciales, y a tres meses de la Eurocopa. Ha avivado la división de la izquierda, señala el diario El País, y el rechazo en la calle le ha devuelto un récord negativo de popularidad de 15 por ciento. La oposición afirma que “está acabado”, “No tiene autoridad ni credibilidad”. Asimismo Hollande y su primer ministro Manuel Valls han aprobado muy pocas y trabajadas reformas. No cabe duda que en todas partes se cuecen habas y como en México, desde hace 20 años urgen reformas a fondo en diversos ámbitos y pese a que las estructurales fueron aprobadas entre jaloneos de las distintas fracciones en el Congreso, nomás no vemos para cuando habrán de implementarse. Lo cierto es que Junio en Paris, arrancará con paros indefinidos en ferrocarriles y aviación civil. El 14 habrá una manifestación gigante. Las huelgas y manifestaciones están en el ADN de los sindicatos franceses. Entre los manifestantes hay cuatro colectivos. La mayoría son representantes sindicales de empresas públicas o semipúblicas, como las de energía o transporte público. Son trabajadores con más privilegios que el resto, con mejores condiciones laborales o de jubilación. Otro grupo lo conforman estudiantes. El tercero, ácratas e indignados. Por último cientos de encapuchados violentos actúan por toda Francia y originan enfrentamientos con la policía. Ha habido ya más de 400 policías heridos, y más de 200 jóvenes detenidos. El ultraderechista Frente Nacional, pesca en río revuelto por lo que es fácil vislumbrar el próximo año, en primera vuelta, el triunfo de su líder y candidata marine Le pen. Lo anterior nos hace ver que las naciones del mundo viven tiempos de cambios, que los ciudadanos están hartos de los malos gobernantes, tienen hambre y sed de justicia; que hay un orbe convulsionado en todos los órdenes, hay crisis y sobre endeudamiento internacional. Hoy es urgente que los gobernantes vean más allá de sus propios intereses, el proceso de toma de decisiones debe ser reformado, y es menester tender la mano a los sectores marginados; asimismo, es necesario la reactivación de la economía y la generación de empleos. Si en la actualidad el orbe se transforma, hay que cambiar ideas, retomar principios morales y cívicos; se hace urgente evolucionar hacia un mundo mejor, que en los rostros de los pobladores de las naciones haya miradas de esperanza, de solución de problemas, y no más sociedades deprimidas, por el bien de todos. tere_mora_guillen@yahoo.com.mx |