Martes 07 de Junio de 2016

Carlos Gómez*

En la escandalosa derrota sufrida por Blanca Alcalá Ruiz, existe un sinnúmero de factores que provocaron que se convirtiera en la peor candidata que ha tenido el PRI a la gubernatura de Puebla en las últimas décadas.

Sin embargo, hay que destacar dos factores que jugaron un papel determinante en la estrepitosa caída de la candidata del PRI: Enrique Peña Nieto y Mario Marín Torres.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, arrastró al PRI a una debacle en siete de las doce gubernaturas que estaban en juego.

La mala imagen que tiene Peña Nieto se reflejó en el voto de castigo que recibió el PRI en buena parte del territorio y cuya derrota también se debe atribuir al dirigente nacional, Manlio Fabio Beltrones, quien prácticamente se despidió de la sucesión presidencial.

En este factor Blanca Alcalá podría argumentar que el voto negativo del PRI no fue exclusivamente para ella. Sin embargo, en el caso de Mario Marín Torres la única culpable de su regreso fue la propia candidata, Blanca Alcalá.

Nunca entendió que Mario Marín es un lastre para el PRI y es un impresentable ante la sociedad.

Blanca Alcalá permitió el regreso de Mario Marín a las actividades internas del PRI y su más grave error fue dejar que acudiera a su registro como candidata a la gubernatura.

La foto de Mario Marín con Blanca Alcalá en el Informe de Pepe Chedraui y luego en el registro como candidata dio las armas necesarias al equipo de Tony Gali para relacionarla con el ex mandatario y eso fue clave para dar pie a la guerra sucia en redes sociales.

Para los futuros aspirantes a cargos de elección popular del PRI debe quedar claro que bajo ninguna circunstancia deben tomarse la foto con Mario Marín.

Ahora bien, otro grave error de la candidata del PRI fue su declaración en la iniciativa 3 de 3 porque no fue clara en la misma y cuando se le hallaron nuevas propiedades no tuvo la capacidad de respuesta.

A Blanca Alcalá también le faltó un mejor equipo de comunicación porque apostó a personajes que estuvieron en el gobierno de Mario Marín y no con la gente que la acompañó en la Presidencia Municipal de Puebla.

El análisis de los números demuestra que tampoco Alejandro Armenta pudo sacar adelante su distrito electoral, ni Juan Carlos Lastiri y Jorge Estefan Chidiac apenas y cumplió.

El PRI de Puebla está inmerso en la debacle nacional y el panorama para el 2018 puede ser más desastroso.

El PRI va en camino de perder nuevamente la Presidencia de la República y el PAN y MORENA se ven como los partidos más competitivos para llegar a Los Pinos.

Así que quien quiera ser candidato del PRI a la gubernatura de Puebla en el 2018 deberá pensarlo muy bien porque el panorama luce sombrío.

@gomezcarlos79