Martes 14 de Junio de 2016

Carlos Gómez

La estrepitosa derrota de Blanca Alcalá Ruiz el pasado 5 de junio redujo de manera importante la carta de aspirantes a la candidatura del PRI a la gubernatura de Puebla en el 2018, debido a que arrastró a la desgracia política a Alejandro Armenta y Jorge Estefan Chidiac.

Con esa reducción de aspirantes sólo quedan dos aspirantes naturales del PRI para el 2018: Enrique Doger Guerrero y Jorge Estefan Chidiac.

Y, una vez más, los factores nacionales deberán influir en la decisión que deberá tomar el PRI de manera rápida en Puebla para poder posicionar a su prospecto de candidato desde este mismo año.

El PRI corre el riesgo de entramparse en una cacería de brujas que terminará por hundir al de por sí fracturado partido tricolor.

Por eso es necesario observar con mucho detenimiento a los dos personajes antes señalados.

Ya el año pasado ambos expresaron su deseo de ser candidatos a la gubernatura de Puebla y ante la nominación de Blanca Alcalá los dos prefirieron esperar para el 2018.

Ahora el escenario cambió y los priistas deberán decidir entre el delegado del IMSS o el subdirector de la Sedatu.

Y si se asoma un poco la prudencia y prevalece la razón entre los priistas deberán entender que su prospecto de candidato deberá asumir desde este mismo año el control de toda la estructura del partido para armar su propio equipo de trabajo y evitar cometer los innumerables errores que cometió Blanca Alcalá al improvisar a su equipo de campaña.

Si los priistas deciden apoyar desde ahora a Enrique Doger entonces deberán cederle el control de las dirigencias estatal y municipal para que pueda colocar a Javier Cacique en la primera posición.

Y si prefieren que vaya Juan Carlos Lastiri entonces deberán designar a Juan Manuel Vega Rayet como el próximo dirigente estatal.

Ese es un escenario ideal.

Pero así como están las cosas eso se ve casi imposible que ocurra.

Hay mucha división en el PRI y la traición de muchos priistas hacia Blanca Alcalá no es cosa menor.

No se ve cómo Jorge Estefan Chidiac y Alejandro Armenta pretendan dejar el control del PRI.

Lo que quiere Blanca Alcalá, Jorge Estefan Chidiac y Alejandro Armenta es castigo para todos los traidores y aquellos que prácticamente se cruzaron de brazos en la campaña que recién terminó.

Ahí es donde se atorará el proceso de reconciliación que necesita el PRI.

Y es que en el 2018 se disputarán las 217 presidencias municipales, diputaciones federales, senadurías y gubernaturas.

Y quien tenga el control del Comité Directivo Estatal podrá negociar candidaturas y apuntalar proyectos.

Entonces otra vez iniciará la batalla interminable en el PRI.

Así que Enrique Doger y Juan Carlos Lastiri serán rehenes de muchos intereses.

El panorama luce más que sombrío para el PRI en el 2018.

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Circula a través de correo electrónico una crítica a todos aquellos que acompañaron a Blanca Alcalá en la desastrosa campaña que perdieron hace unos días.

Sobre la mesa se ponen una serie de cuestionamientos que vale la pena compartir:

“Como parte del análisis de la campaña de Blanca Alcalá a la gubernatura de Puebla por la coalición PRI-PVEM-PES, se determinó que la estructura del Revolucionario Institucional no cumplió con los objetivos y en su momento tendrán que asumir su responsabilidad. Y los responsables tienen nombre y apellido, ya que contaron con recursos y apoyos para sus encomiendas:

Javier López Zavala: Coordinador de Activismo

Alberto Jiménez Merino: Coordinador de campaña permanente

Silvia Tanus: Coordinadora Electoral

José Chedraui: Dirigente Municipal

Gerardo Mejía: Coordinador de los comités municipales, quien por cierto toda la campaña se la pasó detrás de Edgar Chumacero y de Karina Romero, en los recorridos que ella organizaba.

Alejandro Armenta: Fue un verdadero fracaso como coordinador general de campaña.

A eso súmenle “el trabajo del Partido Verde y el de Encuentro Social”, ¿por cierto, sus votos dónde quedaron?

Y a los diputados federales a quienes se les encargo su distrito. ¿Qué Paso? No se diga de los delegados federales, quienes parece aprovecharon para vacacionar durante el proceso electoral.

También dejo mucho que desear el trabajo de la fundación Colosio, CNOP, CNC, CRM y la CTM que tampoco abonaron votos.

Así como el desempeño de Karina Romero Alcalá, Alberto Jiménez Merino; Francisco Ramos Montaño, quien tuvo que crear una estructura alterna para sumar y buscar la unidad del partido. También destaca la labor de la diputada federal, Xitlalic Ceja, quien además fue víctima de la represión del gobierno estatal.

Y el recuento de los daños sigue….”.

www.contrastesdepuebla.com

@gomezcarlos79