Jueves 23 de Junio de 2016 |
Carlos Ramírez Como en política no hay coincidencias, cuando menos cinco hechos revelan al final histórico del sistema político priísta: 1.- El fracaso del joven Aurelio Nuño en la administración tipo 68 del problema magisterial. 2.- La renuncia del veterano Manlio Fabio Beltrones al PRI por su incapacidad para manejar elecciones estatales. 3.- La consolidación de movimientos sociales radicales y violentos operando en los linderos del sistema para reventar el sistema. 4.- La incapacidad --de 1951 a la fecha-- del sistema político para administrar la fuerza de la política y el uso arbitrario, irresponsable y peligroso de la política de la fuerza. 5.- El contrasentido de que el PRI siga siendo la fuerza política número uno y en base a su aparato electoral pueda también ganar el 2018, pero en medio de crecientes protestas políticas en las calles. El escenario mexicano ofrece cinco puntos críticos: 1.- El estallamiento cada vez más seguido, cada vez más articulado y cada vez como la primera instancia de lo que Enzensberger llamó “guerras civiles moleculares”. El sistema político, la política y la estructura institucional no sirve para la movilidad de grupos sociales. 2.- Una crisis típica de ingobernabilidad propia, dice Huntington, de las sociedades en cambio y apertura: cuando la oferta de cambio institucional del gobierno y sus grupos de poder --incluyendo a la oposición- esmenor a las exigencias de la sociedad. El espacio de la política no cabe en las instituciones y leyes/reglas pero se niega a cambiar con la misma rapidez que los grupos sociales. Sin el espacio institucional, los grupos sociales pasan directo a la ruptura. 3.- Una crisis en las élites: el joven Nuño y el veterano Beltrones fracasaron en las tareas de administrar temas extremos del sistema. Nueva realidad: una sociedad abierta, un sistema político autoritario acotado por los derechos humanos y una oposición aliada a los mecanismos de control del sistema/régimen priísta. 4.- El riesgo político de una salida populista no por eficaz sino como acto de protesta, aunque en el fondo la propuesta política de Andrés Manuel López Obrador y Morena sea la misma del viejo PRI: el corporativismo controlado del cardenismo. El PRI soltó sectores pero no les dio cauces, y esos sectores están acostumbrados al paternalismo cesarista: el lumpenproletariado de Marx en El 18 Brumario. 5.- Ante un sistema de partidos disfuncional y un sistema de representación inmovilizado por la corrupción, las protestas sociales han usado el carril empedrado de los movimientos sociales radicales populares organizados para la ruptura violenta: poco qué perder, todo por ganar, nada qué negociar. El contrapunto Beltrones-Nuño era la última oportunidad del sistema/régimen/Estado priísta para modernizarse, pero el primero se quedó pasmado ante la nueva movilidad de la sociedad y el segundo aplicó la mano dura más como autodefensa que como iniciativa. La vieja-nueva política se hundió en una sociedad mayoritaria fuera de control institucional: la oposición ha sido incapaz de captar y reordenar la protesta. Los cambios en el sistema iniciados por Salinas de Gortari carecieron de reformas institucionales integrales. A la élite gobernante --PRI, oposición, funcionarios, medios-- le ha faltado procesar la racionalidad de los conflictos; por eso Beltrones prefirió la graciosa huida partidista y Nuño la apasionada reafirmación en su cargo a pesar de los muertos. Como en toda transición forzada, el viejo sistema/régimen/Estado muere muy rápido pero el nuevo sistema/régimen/Estado aún no alcanza a nacer. -0- Política para dummies:La política es la facilidad de ver la claridad en medio de la oscuridad. Sólo para sus ojos:
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